lunes, 13 de agosto de 2018

AVE DEL MES: Chotacabras Gris


Es el chotacabras gris o europeo una avecilla de tamaño parecido al del mirlo, 25 a 28 cm de longitud y no más de 100 gramos, estival abundante en  España pero difícilmente visto y más fácilmente localizable por su canto.
Por si no fueran suficientes dotes de ocultación su plumaje críptico y sus hábitos nocturnos y crepusculares, tiene la costumbre de posarse en las ramas longitudinalmente a las mismas, haciendo prácticamente imposible localizarlo, de no ser que casi nos tropecemos con él en el suelo, o acuda al festín de insectos nocturnos atraídos por alguna farola.


En efecto, se alimenta de insectos que captura al vuelo, abriendo para ello una enorme bocaza en forma de embudo, ampliado por las vibrisas que salen de las comisuras.
Localiza a sus presas por la vista, ya que al parecer carece de cualquier sistema de ecolocación o de detección acústica más o menos especializada; al igual que los gatos y muchos otros mamíferos noctívagos, dispone en su retina de una capa de células reflectantes denominada tapetum lucidum que, además de reflejar fantasmagóricamente la luz de los focos, tiene la virtud de aumentar la probabilidad de que lleguen a las células sensitivas los fotones que no las hayan alcanzado directamente. Como es de ley en los animales nocturnos, presenta muchas células bastón en la retina (eficientes en la captación de luz), en detrimento de los conos (especializados en la visión del color).
Se dice que ingiere piedrecillas para ayudarse en la digestión de los insectos. Se ha citado coprofagia en los polluelos.
Puede distinguirse el macho adulto de la hembra y los jóvenes del año por tener el macho manchas blancas en tres primarias de cada ala y en el extremo de las cuatro rémiges externas.

Su área de cría se extiende por Europa y norte de África, y Asia llegando por el este hasta Mongolia. En nuestro país puede verse (es un decir) entre abril y octubre; inverna en el África subsahariana (se ha citado también invernada en Marruecos, Pakistán e Israel).
Es un animal monógamo y territorial; se cree que los machos suelen llegar a sus zonas de cría un par de semanas antes que las hembras para ir tomando posesión del territorio.
Sus zonas de cría y campeo abarcan una variedad muy amplia, si bien parece rechazar los bosques cerrados, que dificultan sus maniobras de caza, y las zonas totalmente desprovistas de árboles o arbustos, así como la alta montaña.
Puede sacar una o dos puestas al año, cada una de solamente uno o dos huevos, puestos con diferencia de un par de días; se depositan en el suelo, sin construcción de nido, y suelen tener un moteado grisáceo o parduzco que contribuye a camuflarlos entre la broza. Ambos sexos participan en la incubación, que dura unos 17 o 18 días, y los polluelos tardan otro tanto en echar a volar. Son nidícolas, y nacen cubiertos de plumón ya de coloración críptica.
Sobre esta especie pesa la secular superstición que le acusa de mamar de las cabras y ovejas, posiblemente propiciada por su costumbre de frecuentar los apriscos en busca de insectos, el tamaño de su boca, y la dificultad sociológica –hasta la aparición de la luz eléctrica- de suponer ninguna buena intención a nada que se moviera por la noche. De tal infundio proceden tanto el nombre científico (del latín mulgeo – mulgere = ordeñar) como el vernáculo, si bien aquí cabe la duda de si el verbo “chotar” (mamar) y el sustativo “choto”, se originan del latín sugere – suctum como afirman algunos, o tienen, como supone el diccionario de la RAE, origen onomatopéyico del sonido que hacen los chotos al mamar.
Detalle del ala de un chotacabras gris capturado durante una jornada de anillamiento científico.

Entre sus principales amenazas parecen estar la disminución de insectos y contaminación con insecticidas, la destrucción de su hábitat, molestias y atropellos.
La Lista Roja de la UICN lo clasifica como “least concern” (preocupación menor), aunque reconoce la existencia de disminución poblacional, no suficiente por el momento para trasladarlo a la categoría de vulnerable. Esta organización estima la población mundial entre 3.100.000 y 5.500.000 adultos, el 40% aproximadamente nidificantes en Europa. Está incluido en el Listado Español de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogación de amenaza.

lunes, 23 de julio de 2018

La Campaña Aguiluchos toca a su fin

Una señal inequívoca en los campos de cereal, nos advierte de que el final de la campaña de este año está cerca. Las cosechadoras, dejando su enorme rastro en los trigales, son cada vez más frecuentes en el horizonte. Tras ellas, decenas de cigüeñas blancas se dan un festín de insectos y roedores, pero también de los nidos (con huevos o con pollos) que las cuchillas de estas máquinas siegan al recoger el cereal. 


Cercado alrededor del nido y campo cosechado y empacado.

Empiezan las prisas al recibir los avisos de cosecha por parte de los agricultores, en parcelas dónde hemos localizado nidos. Es urgente llegar a tiempo para colocar el cercado metálico alrededor del nido, que permitirá salvaguardar a tan preciada prole. Unos pollos de aguilucho, que en el caso del Aguilucho cenizo, la especie con mayor grado de catalogación, volarán pronto hacia sus cuarteles de invernada en África. 




Por supuesto, sin el entendimiento con los propietarios de las parcelas, la conservación de los nidos y pollos sería mucho más compleja. Es precisamente el dar a conocer la importancia de conservar a estas aves rapaces, lo que nos ha llevado este año a intentar hacer un mayor esfuerzo de difusión mediante redes sociales. Tanto es así, que en las últimas semanas hemos tenido el placer de que hayan realizado dos reportajes sobre este proyecto y que además hayamos contado con la visita de todo un experto en la materia como es Simon Lee, de Natural England.

Simon Lee durante el anillamiento científico de pollos.

Podéis ver el reportaje que nos hicieron ese día para el programa Tu tiempo de Antonio Brasero, en Antena 3, en el siguiente enlace:





Más cercano en el tiempo, hemos podido disfrutar del reportaje que nos ha grabado nuestro amigo Alberto. Conocedor y colaborador de este proyecto durante los primeros años del mismo, no ha dudado ni un instante, cuándo desde el Grupo local le propusimos si le parecería interesante grabar la labor que realizamos en el marco de la Campaña Aguiluchos. Con mucho esfuerzo por su parte y mucho trabajo de edición, ha preparado un reportaje excepcional del proyecto y cómo suele hacer, también ha querido incluir esos toques de humor que caracterizan a sus vídeos. Vídeos, curiosidades, conocimientos y reportajes que son una parte indispensable de su interesante canal de Youtube, Aventuras Barbudas y que centran especial atención en dar a conocer al público la naturaleza y su conservación.

Podéis ver el reportaje en el siguiente enlace:

Interesantes jornadas que hemos completado con la colocación de cercados metálicos y el anillamiento científico de individuos juveniles.




El duro trabajo de campo toca a su fin, pues la inmensa mayoría de parcelas ya están cosechadas y los pollos de los nidos localizados también han completado prácticamente su desarrollo. Únicamente queda recoger aquellos cercados metálicos que hemos dejado más tiempo para curarnos en salud. Sin embargo, aún queda mucho trabajo de recogida y tratamiento de datos, elaboración de informes y la preparación y envío de las recompensas a todos aquellos que habéis colaborado en el proyecto, aspecto éste que ya hemos empezado hace algunas semanas. También por supuesto, aún falta depurar los errores cometidos esta temporada, con el objetivo de seguir mejorando en las siguientes. 

Todo el esfuerzo realizado a lo largo de los últimos meses es poco, cuándo conseguimos observar escenas como la siguiente imagen, ver volar por fin a los pollos.

Aguilucho cenizo juvenil con marcas alares.

miércoles, 18 de julio de 2018

Ave del Mes: Golondrina daúrica


Este hirundínido es del tamaño y hechuras parecidos a los de su pariente la golondrina común; en vuelo, los  tonos claros del obispillo y movimientos más reposados y circulares le dan un aspecto en cierto modo intermedio entre la golondrina común y el avión común.
Presenta escaso dimorfismo sexual (rectrices externas un poco más largas en los machos). Los juveniles tampoco son muy diferentes; presentan plumaje más apagado, las partes claras más pálidas y las rectrices de la cola más cortas.




Se trata de una especie que ha venido extendiéndose hacia el norte poco a poco desde hace aproximadamente un siglo; al parecer, su primera cita en España fue en 1921 en la provincia de Cádiz, y su primera nidificación  detectada en Francia data de 1965.

Podemos ver a este pajarillo en nuestras latitudes entre marzo y septiembre, con mayor abundancia en el cuadrante suroccidental de la Península; al parecer la población europea inverna en ecosistemas sabanoides africanos alrededor del trópico de Cáncer. En la zona sur de su área de distribución es sedentaria. La podemos encontrar en África y el sur de Eurasia, desde la Península Ibérica hasta Japón

Suele adosar su nido al techo de cuevas o extraplomos naturales, o bien a puentes y otras construcciones humanas. La construcción es muy característica, una cámara globosa con un túnel de acceso, todo ello construido de barro con algún material herbáceo de refuerzo, y ligeramente forrado por dentro con plumas o paja. La anidación suele ser solitaria o en colonias pequeñas, y es menos proclive que la golondrina común a ocupar pueblos habitados.



Ambos miembros de la pareja contribuyen tanto a la construcción del nido como a la incubación y alimentación de las crías. El periodo de cría abarca de abril a septiembre y efectúa dos o a veces tres puestas anuales,  a menudo la primera de ellas antes de que esté terminado el túnel de acceso al nido. Cada nidada consta de tres a seis huevos (generalmente cinco), de color blanco, que son incubados durante 14 o 15 días. Los polluelos se desarrollan en el nido hasta echar a volar a las tres semanas o algo más; después continúan otro tanto volviendo a dormir al nido junto con sus progenitores.
No parece tener muchos enemigos naturales, si bien padece la ocupación de sus nidos por gorriones común y molinero y por el vencejo cafre, especie esta última a cuya expansión parece estar contribuyendo.
A nivel global no parece tener grandes problemas de conservación, si bien la UICN cita como factor de amenaza la competencia de otras especies por sus nidos. Está catalogada en la “Red List” como “least concern”  (preocupación menor); dicha entidad considera probable que la población mundial esté entre diez  y quinientos millones de individuos maduros, lo cual ciertamente no es afinar mucho. En España está incluida en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial.

La especie que nos ocupa fue descrita originalmente bajo el género Hirundo, en el cual lo han mantenido la mayoría de los autores hasta hace pocos años.


El nombre del género, Cecropis, fue propuesto por Fiedrich Boie en 1826, y por lo visto es el que se daba a una de las antiguas tribus de Atenas (y por extensión a las mujeres atenienses en general), supuestamente descendiente de Kékrops, personaje mitológico mitad hombre y mitad serpiente, sin que se nos alcance qué relación pudo Boie atribuir a Kékrops  ni a su cecrópide estirpe  con  las golondrinas.
El epíteto específico, daurica, alude a la región de Dauria, al este del lago Baikal, de donde procedían los ejemplares que dieron lugar a la descripción de la especie. En cuanto a la palabra hirundo, significa “golondrina” en latín.

miércoles, 27 de junio de 2018

Algo de esperanza

Como ya os venimos contando en anteriores crónicas, la Campaña Aguiluchos de este año está siendo rara. Con un descenso notable de las parejas reproductoras de Aguilucho cenizo y Aguilucho Pálido, está siendo muy difícil poder localizar los escasos nidos entre los campos de cereal que pronto serán cosechados.

Durante la última jornada se localizaron un total de dos nidos de Aguilucho cenizo, con un total de 5 pollos y un huevo. Sin duda, una buena jornada teniendo en cuenta la escasez de este año pese a que el cereal tiene una espesura considerable.


Nido de cenizo con tres pollos y un huevo. 

Además, en días posteriores se completó con la localización de un nido de Aguilucho pálido con un total de tres pollos. De los tres pollos, uno lo encontramos muerto en las cercanías del nido y otro fue trasladado al CRAS  Las Dunas debido a que se encontraba en estado de caquexia.


Cebada y trigo. Autor: Jorge Pérez

Con esta sensación agridulce pero esperanzadora, pues comenzamos a localizar nidos con pollos, seguiremos durante las próximas jornadas, deseando poder localizar el máximo número posible antes de la cosecha. Durante estas semanas, las tormentas como las de la espectacular foto siguiente son nuestros acompañantes en la búsqueda de los nidos.


Campos de cultivo en un día tormentoso. Autor: Joaquín del Castillo

jueves, 14 de junio de 2018

Ave del Mes: Abejaruco europeo


Pertenece el abejaruco europeo a la familia Meropidae, dentro del orden Coraciiformes, y es la única especie de las más de 20 que componen su género que podemos ver habitualmente en Europa. Es una especie monotípica, sin subespecies reconocidas.
Estamos ante un migrador transahariano, que nos visita entre los meses de abril y septiembre, ocupando todo lo que habitualmente se viene denominado la “España seca”, allí donde encuentre lugares cortados arenosos donde anidar.
Enlace al mapa de distribución:


Se trata sin duda de una de las especies de más vistoso colorido de nuestra ornitofauna, fácilmente localizable –ya que no es ni escondedizo ni madrugador- tanto en vuelo como posado en ramillas, cables o alambradas, proclive a asentarse en espacios abiertos, de forma gregaria tanto para su alimentación como en la anidación, la cual efectúa en el interior una cámara de cría al fondo de un túnel de hasta 2,5 metros, o de menos de un metro dependiendo de la dureza del sustrato, que ambos miembros de la pareja excavan en taludes arenosos (más raramente en el suelo) con el pico, extrayendo la arena con las patas; la excavación les lleva unos 10 o 15 días y se ha estimado que extraen en promedio unos 13 kg de arena, el desgaste del proceso les produce un visible acortamiento del pico que, no obstante, les habrá vuelto a crecer para el año siguiente.


Presenta una longitud de 27-29 cm y 44 a 49 cm de envergadura.
El dimorfismo sexual es escaso; la hembra suele tener más plumas verdes mezcladas con el castaño de las alas, aunque se trata de un carácter variable y no siempre discriminador; los juveniles son de color verdoso apagado, sin la prolongación de las dos rectrices centrales y con la banda oscura de la garganta poco o nada apreciable. Tras la muda postnupcial, los adultos adquieren un plumaje con sus zonas azuladas de una tonalidad más verdosa que durante la cría.
Se alimenta de insectos, predominantemente de abejas, si bien parece ser que su consumo no supera el 1 o el 2% de la población de abejas.
Suele poner, hacia mediados de mayo, unos 4 a 7 huevos en el fondo de la cavidad sin realización de ningún tipo de nido; son completamente blancos y los dos progenitores los incuban  entre 19 y 21 días cada huevo, si bien la incubación se prolonga durante algún día más, al comenzar antes de completar la puesta. Elige para la anidación todo tipo de cortados arenosos, tanto en barrancos fluviales como en trincheras de ferrocarriles o carreteras, desmontes de canteras o acopios de áridos, siempre que tengan la consistencia suficiente para no desmoronarse. La profundidad a la que se efectúa la puesta no la hace del todo invulnerable al saqueo, ya que está documentada la depredación de huevos por zorros, bastardos, culebras de escalera, lagartos ocelados y perros asilvestrados.
Si bien es una especie monógama, se dan algunos casos de bigamia, y es relativamente frecuente que subadultos emparentados colaboren en la crianza de los polluelos.
A partir de unos 15 días de edad los polluelos desarrollan un sistema de turnarse para las cebas mediante la agresividad inducida por el hambre, efectuando constantemente peleas a picotazos en las que uno de ellos acaba por arrinconar a todos los demás contra el fondo de la cavidad, tras lo cual se dirige al túnel a recibir varias cebas, hasta que otro más hambriento le sustituye por el mismo enojoso procedimiento.


No retiran de la cámara de anidación los excrementos ni las partes quitinosas regurgitadas, por lo que las condiciones de higiene son nulas y favorecen la aparición de múltiples parásitos; entre ellos, se sabe que el díptero Carnus hemapterus utiliza el calor del ave para sincronizar la emergencia de las pupas, en diapausa desde el año anterior, con la eclosión de los huevos. Por estos motivos, no siempre se reutilizan las cámaras de unos años para otros.  Se sabe que los túneles abandonados son ocupados por gorriones chillones, comunes y morunos, carracas, mochuelos y abubillas.
Birdlife Internacional estimó la población europea de 2015 en 2.800.000 a 5.050.000 parejas.
No se conocen tendencias demográficas claras; se cree que la población mundial podría estar más o menos estabilizada. La especie está calificada como de “preocupación menor” (least concern) por la Lista Roja de la UICN.
En la legislación española está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogación de amenaza.