Garceta grande
Ardea alba Linnaeus,1758
Inglés: Great White Egret
Francés: Grande aigrette
Hoy traemos a la garceta grande, también llamada garza blanca, nombre éste con menos solera pero más propiedad, una vez que los estudios moleculares han mostrado que está más emparentada con las garzas que con las garcetas del género Egretta en el que hasta hace poco se incluía.
De dimensiones parecidas a las de la garza real, aunque más ligera y larguirucha, mide casi un metro de larga, y algo más de metro y medio de envergadura, y un peso de 900 o 1000 gramosAsociada siempre a zonas húmedas, se alimenta de peces, anfibios y otros bichejos acuáticos como insectos grandes y cangrejos, y en menor medida de roedores, culebras y langostas.
Es un ave cosmopolita que, excepto en la Antártida, podemos
decir que habita en todos los continentes, si consideramos incluida la
subespecie del sureste asiático y Oceanía (Ardea alba modesta), que antes
estaba separada como especie independiente. La población europea está
mayoritariamente concentrada en el Sureste.
En España se consideraba una invernante rara, pero en las últimas décadas se ha extendido notablemente; se detectó como reproductora desde finales de los 90 en el Delta del Ebro y en Doñana, y en la actualidad es fácilmente visible en invernada casi en cualquier sitio. Aquí mismo, en Salamanca capital, es difícil en el tiempo de invernada darse una caminata por la orilla del río sin ver más de una. Es especie parcialmente migratoria, ya que las poblaciones de zonas templadas de Europa pasan el invierno en el sur del continente, norte de África y algunas incluso al sur del Sahara. Las poblaciones tropicales y las del hemisferio Sur son sedentarias.
| Foto: Carlos A. Ramírez |
No presenta dimorfismo sexual apreciable. En el tiempo del cortejo se desarrollan plumas ornamentales en el cuello, y otras más largas, eréctiles y con flecos a partir de las escapulares, y les cambia el color del pico, que se pone en la subespecie típica negruzco, a veces con la base amarillenta, negro todo él en las subespecies orientales, y sólo en su borde superior en la americana. Las patas, sobre todos las partes superiores, amarillean o enrojecen en mayor o menor medida, y el lores se vuelve de color verde azulado brillante; todos estos cambios de coloración revierten pronto, cuando acaba la época del jolgorio y empieza la de las obligaciones incubatorias.
Gusta de anidar en colonias multiespecíficas mezclándose con
toda clase de zancudas, y construye sus nidos en árboles o en carrizales, con
palitroques apilados en una estructura
de alrededor de 1 m de diámetro y revestida de material algo más fino como
hierba o juncos, que construyen los dos cónyuges; generalmente lo empieza el
macho antes de emparejarse, y utiliza la plataforma para atraer desde ella a
alguna hembra, pues al parecer es un ave que practica la monogamia sucesiva, o
sea, que cambia cada año de pareja. Es la construcción y mantenimiento del nido
una terea que no acaba nunca, porque anidan en colonias populosas y mal
avenidas en las que se roban el material unos a otros. Las puestas suelen ser
de tres a cinco huevos, raramente de dos o de seis. Los dos miembros de la
pareja los incuban, durante unos 25 a 27 días. La eclosión es asincrónica. Los
pollos nacen con las partes dorsales cubiertas de plumón blanco, y son
alimentados por regurgitación; a las tres semanas ya se pasean por las ramas
aledañas al nido, y al mes y medio ya han completado su desarrollo. Se
independizarán con un plumaje similar al de los adultos no reproductores, una
vez dispersados parece ser que no presentan filopatria, y se cree que suelen tener sus
primeras polladas a los dos o tres años de edad.
Entre sus principales amenazas está el deterioro de los humedales, por sobreexplotación de acuíferos, urbanización o contaminación. Antiguamente era muy perseguida para el uso de sus plumas ornamentales en la fabricación de sombreros de mujer.
En España (como en el resto de Europa) su población va en aumento; está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazada.
A nivel mundial su población se considera estable por parte de la Lista Roja de la UICN, con estatus de “preocupación menor”, estimando una población de entre 1.100.000 y 1.600.000 adultos.
| Foto: Carlos A. Ramírez |
Entre sus principales amenazas está el deterioro de los humedales, por sobreexplotación de acuíferos, urbanización o contaminación. Antiguamente era muy perseguida para el uso de sus plumas ornamentales en la fabricación de sombreros de mujer.
En España (como en el resto de Europa) su población va en aumento; está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazada.
A nivel mundial su población se considera estable por parte de la Lista Roja de la UICN, con estatus de “preocupación menor”, estimando una población de entre 1.100.000 y 1.600.000 adultos.
La especie fue descrita por Linneo en su X edición del
Systema Naturae, con la denominación que hoy en día conserva, o más bien
diríamos que “ha recuperado”, ya que desde 1817 se segregó junto con las otras
garcetas en el género Egretta, y posteriormente se acuñó para ella también el
monotípico género Casmerodius, en el que la incluían los que intuían que no
está tan emparentada con las otras garcetas pero no se atrevían a incluirla en
Ardea. Este último es el nombre que ya los clásicos daban en latín a las garzas.
Egretta parece ser que es un latinajo de neoformación a partir del francés
“aigrette”, palabra que se cree de origen anglonormando y que designa a las
garcetas. Casmerodius se origina a partir del griego "herodion" (garza), y sobre “casme”, se leen en Internet conjeturas diferentes, y el sabio que
acuñó el nombre en 1842 ya no vive para poder preguntarle.

