jueves, 22 de octubre de 2026

AVE DEL MES octubre 2026

Petirrojo
Erithacus rubecula (Linnaeus, 1758)

Foto: José Vicente

Inglés: European Robin 
Francés: Rougegorge




Este pajarillo rechoncho y patilargo, de una longitud de unos 13 o 14 cm, se consideraba antes un túrdido, y ahora un muscicápido saxicolino. Es la única especie del género Erithacus. Antes se incluían en él otras dos especies, el ruiseñor japonés y el de Okinawa, que hoy día se encuentran segregadas en el género Larvivora. 
El área de reproducción del petirrojo coincide a grandes rasgos con Europa, y un poquillo de Siberia, y hay dos subespecies endémicas en Canarias y otra en Madeira y Cabo Verde. Es un ave parcialmente migradora, y no transahariana. La población que cría en la Península Ibérica es sedentaria, y en invierno se le suman contingentes de origen más norteño, procedentes de las zonas europeas de clima continental extremado. Las zonas de invernada no van más al sur que el norte de África, y toda la zona occidental de Europa, incluidas las Islas Británicas y el sur de Escandinavia, le resulta al parecer lo bastante buena para pasar el invierno. 
No gusta de campos desvegetados ni secarrales. En las provincias de la España atlántica se encuentra a sus anchas; en otras se acoge a los sotos, a la humedad de las montañas y al riego de huertos y jardines. Se alimenta de insectos, gusanos y arañas, y los rebusca mayoritariamente por el suelo, aprovechando si puede el removido o escarbado por otros animales o por los jardineros; a pasar el invierno le ayudan las moras, bayas, aceitunas, semillas, e incluso las bellotas si las encuentra partidas por trepadores, carboneros o roedores. 
Foto: José Vicente

Foto: José Vicente


Es agresivo defendiendo su territorio, no sólo contra sus congéneres sino contra otros pajarillos, y la hembra defiende su propio territorio de invernada, mientras que el macho parece ser que suele permanecer en el de cría, donde la latitud o la altura no se lo impiden. Los dos sexos cantan, y lo hacen  durante casi todo el año; al parecer sólo se callan una temporadita durante la muda postreproductiva, y para entonces probablemente ya canten los jovenzuelos de las primeras nidadas.
Suele sacar cada pareja dos polladas al año, raramente tres, y sólo una en las localidades en que el frío reduce la estación de cría. Anida por lo general a poca altura, en el mismo suelo o en algún talud o muro, escondiéndolo en alguna grieta, entre enredaderas o bajo alguna macolla de hierba, o en cualquier trasto en desuso que le sirva de escondite. El nido lo construye la hembra y sólo ella incuba, mientras el macho contribuye alimentándola. Cinco huevos es el número más frecuente en cada nidada, y suelen ser blanquecinos con moteado más o menos pardorrojizo; la incubación dura unos 13 días y se inicia por lo general una vez completada la puesta, por lo que la eclosión es síncrona. Otro par de semanas tardan los polluelos en abandonar el nido, y lo hacen con una librea de color pardo moteado, con atisbos de tono amarillento en cabeza y pecho. La mortalidad en el primer año es alta, pero una vez superado el año de edad la esperanza de vida aumenta notablemente, pudiendo alcanzar una considerable longevidad para un ave tan pequeña, hasta el punto de que se menciona algún caso extremo de 19 años.




Foto: José Vicente



Foto: José Vicente

 Con una población mundial estimada de entre 130 y 300 millones de adultos, la UICN lo considera en su lista Roja como “Preocupación Menor”, que es la categoría que en la práctica equivale a no ser considerado en peligro, y le supone una tendencia demográfica creciente. Para España se ha calculado una población de algo más de 7 millones y está incluido en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial, sin categorizar como amenazado. 
Foto: José Vicente

 La especie fue descrita por Linneo en 1758, si bien bajo la denominación original, o protónimo, de Motacilla rubecula. Rubecula parece ser diminutivo femenino derivado del adjetivo latino ruber-rubra-rubrum, es decir, rojo. Erithacus es palabra griega que guarda relación etimológica con Erithros, “rojo”, y el género con esta denominación fue establecido en 1800 por Georges Cuvier, el político y naturalista universal y merecidamente conocido como fundador de la anatomía comparada en cuanto disciplina científica con entidad propia.
Foto: José Vicente

viernes, 18 de septiembre de 2026

AVE DEL MES septiembre 2026

 

 

Torcecuello euroasiático

Jynx torquilla Linnaeus, 1758




Inglés: Eurasian Wrineck

Francés: Torcol fourmilier

Se acerca el otoño y vuelve a dejarse ver por los jardines de La Platina este pequeño y discreto pariente de los pájaros carpinteros, de unos 16 cm de longitud y 30 o 35 gramos. Podemos intuir a distancia su identidad cuando lo vemos en las praderas de césped, por la postura que adopta en reposo con el pico apuntando un poco hacia arriba. Si sueles verlo en otro sitio, comenta.

Foto: José Vicente

Carente de la capacidad de taladrar madera, de los colores vivos que suelen caracterizar a los pájaros carpinteros y de la rigidez en las plumas caudales que les facilitan el apoyo en vertical sobre los troncos, podría nuestro invitado de este mes pasar por un pajarillo cualquiera, pero su larguísima lengua protráctil y sus pies zigodáctilos (o sea, con los dedos primero y cuarto dirigidos hacia atrás) le delatan como miembro de la familia de los Picidae. Constituye una subfamilia propia, la de los Jynginae, integrada únicamente por él y su congénere del África subsahariana, el torcecuello cuellirrojo (Jynx ruficollis).

Se reproduce el torcecuello euroasiático en la región Paleártica, es decir, las regiones no tropicales de Eurasia y el norte de África.


Foto: José Vicente


En España cría sobre todo en la mitad norte peninsular.

Inverna en África tropical y sur de Asia. La invernada en la Península Ibérica se da sobre todo en Andalucía y Badajoz, pero también más al norte, incluso en la cornisa cantábrica, como se explica aquí: 

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/atlas_aves_invierno_tcm30-198034.pdf

Se reconocen 6 o 7 subespecies, pero la variación de su aspecto externo es bastante gradual y con amplia variación individual.

Foto: José Vicente

Se alimenta de insectos, especialmente de hormigas, tanto adultas como larvas, y las captura con una lengua protráctil que, extendida, llega a ser casi tan larga como el cuerpo. En posición retraída le cabe en la boca gracias la disposición de la lengua y del hueso hioides que la soporta, cuya base se ha prolongado hacia atrás hasta dar la vuelta a todo el cráneo y alcanzar la frente. En esto y en la condición adhesiva de la saliva se asemeja su lengua a la de los pájaros carpinteros, pero, a diferencia de ellos, carece de las espículas o setas en forma de arponcillos que éstos tienen en el extremo.

 Puedes comprobar la longitud de la lengua aquí: https://www.facebook.com/watch/?v=686211616778543

Son característicos los extraños movimientos que realiza esta ave cuando se ve amenazada, y es que eriza las plumas de la cabeza y estira y mueve el cuello en extrañas contorsiones, de donde le viene el nombre vernáculo, y que parecen tener el efecto de hacerlo parecer una víbora ante los ojos de depredadores cortos de vista, como se muestra en este video:

https://www.rtve.es/play/videos/el-hombre-y-la-tierra/hombre-tierra-engano-del-torcecuello-huron/769098/

En sus viajes migratorios parece ser que se desplaza sobre todo de noche, en solitario o pequeños grupos unidos de manera poco densa. Se ha comprobado que es filopátrico, muy fiel tanto a sus lugares de origen como a sus localidades de invernada.

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente

Su plumaje no tiene dimorfismo sexual; si acaso puede ser de tonos un poco más vivos en los machos, pero no lo suficiente como para que la diferencia tenga valor diagnóstico. Los juveniles apenas se distinguen por la textura del plumaje y por el color grisáceo del iris, que es castaño en los adultos, y de color intermedio al año de edad.

Cría de forma monógama, anidando en el interior de agujeros que encuentra ya hechos por los pájaros carpinteros o las podredumbres, ya que él no los puede excavar, en árboles o a veces en construcciones humanas y en cajas nido. Pone los huevos directamente en el fondo sin aportar ningún material de relleno; no sólo eso, sino que retira activamente cualquier material de revestimiento o incluso huevos ya puestos por cualquier otra avecilla a la que haya usurpado el refugio; es más, se documenta que al principio de la temporada de cría retira compulsivamente el material de anidación de todos los agujeros que puede, aunque no los vaya a utilizar, con grave perjuicio de los carboneros, papamoscas, colirrojos o gorriones de la vecindad. Se cree que esto lo hacen sobre todo los machos, para ofrecer a las potenciales parejas abundancia de alternativas para elegir.

Cría generalmente una nidada al año, raramente dos, y la puesta suele ser numerosa, de hasta una docena de huevos, aunque 8 o 9 es un número más normal. Son blancos, como sucede a menudo en las especies que anidan en oquedades, donde el camuflaje es innecesario y la blancura ayuda a que los huevos no sean espachurrados inadvertidamente por los padres. Los dos progenitores participan en la incubación y la ceba de los polluelos. Suele durar la incubación 12 o 14 días, y unas tres semanas la estancia de las crías en el nido.

Foto: José Vicente

 La Lista Roja de la UICN lo cataloga como “preocupación menor”, considera su población mundial como estable y la estima, según revisión de 2025, entre 3.980.000 y 7.600.000 adultos. Se calcula que pueden criar entre 2  y 3 millones en Europa, de los cuales 180.000 en España. El Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial lo acoge, pero sin catalogación de amenaza.

La especie fue descrita por Linneo en 1758, en la X edición del Systema Naturae, con la denominación actual. El nombre del género Jynx no es sino la transcripción al alfabeto latino del nombre que le daban los antiguos griegos.

 

 

 

lunes, 24 de agosto de 2026

AVE DEL MES agosto 2026


    Collalba gris 

   Oenanthe oenanthe (Linnaeus, 1758)

  Inglés: Northern Wheatear

   Francés: Traquet motteux

  


Foto: José Vicente

Foto: José Vicente


    Si estáis por Salamanca y queréis disfrutar de su observación,  en  los jardines de la Avenida de Margarita de Austria, una vez rebasado el cementerio,  abunda estos días y se deja fotografiar con relativa facilidad. https://maps.app.goo.gl/5RTu4aspvGkkXJbG7

 Es un insectívoro migratorio de unos 15 o 16 cm de largo, o sea, un pelín mayor que el gorrión común, clasificado hoy en día dentro de la familia Saxicolinae y la familia Muscicapidae.



    Cría en casi toda la Eurasia no tropical, llegando a Groenlandia y el este de Canadá a través Europa, y a Alaska por Asia oriental; las que crían en el norte de África se han separado últimamente en una especie independiente, conocida como collalba del Atlas (Oenanthe seebohmi), cuyos machos tienen garganta negra y las partes ventrales blanquecinas. Hasta donde se sabe, todas ellas invernan en el África subsahariana, lo que para algunas supone un viaje de más de 15.000 km y otros tantos de vuelta, con sus correspondientes barreras marítimas, siguiendo unas rutas atávicas que se han ido alargando a la par que se colonizaban hacia el norte nuevos territorios de cría, sin que por ahora hayan sido capaces de romper con la milenaria tradición para invernar en lugares más cercanos y presumiblemente propicios de América y Asia.

https://birdsoftheworld.org/bow/species/norwhe/cur/introduction?lang=es

Foto: José Vicente

    El nombre de “gris” realmente sólo le pinta bien al macho en época nupcial, y sólo a sus partes dorsales y nuca. Las hembras son algo más parduzcas, y al macho en otoño, tras una muda postnupcial completa, se le pone el dorso más parduzco y le clarean los bordes de las plumas en las alas; se asemeja enconces algo más a las hembras, aunque suele ser en toda época identificable por el antifaz negro o negruzco, mientras que las hembras tienen las plumas auriculares algo más oscuras que las de alrededor pero no tan contrastadas, y no tan blanca la lista superciliar. 

Foto: José Vicente


    Es aficionada a eriales con poca vegetación y preferentemente pedregosos. Es especie monógama y anida en el suelo al abrigo de alguna grieta en el roquedo, en pedrizas, en muros o en huras de conejo. Puede sacar dos polladas anuales. Los huevos son azulados, y su número es bastante variable, a menudo 5 o 6. Los polluelos son alimentados por los dos progenitores, y echan a volar a los 15 días, y tardarán otros tantos en independizarse.

    Los juveniles salen con un plumaje parduzco, con la cabeza moteada de claro y sin el diseño en antifaz ni lista superciliar, y con mucho marrón en las rémiges, con lo cual se parecen poco a los adultos salvo por el blanco de la cola y el obispillo y los ademanes. 

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente

    Tras una muda postjuvenil incompleta, adoptan ya una librea de primer otoño bastante parecida a la de las hembras adultas. 

    ¿Y cómo distinguir entre los juveniles de collalba gris y rubia, cuando las guías de campo no lo explican? Aquí nos da la pauta Javier Blasco-Zumeta: Dorso y pecho con moteado débil en la gris, y fuerte en la rubia. ¿Y qué hay de los de collalba negra? Pues que son negruzcos, así que no hay confusión que valga.

https://www.blascozumeta.com/specie_files/11589_Identificacion_Oenanthe.pdf

    La subespecie que cría por aquí, y en toda la zona sur de su área de cría, es la O. o. libanotica, de coloración en el macho más pálida en el dorso y en las partes ventrales. La subespecie nominal cría más al norte de Eurasia y en Alaska, incluso llegando al oeste de Canadá. Hay otra tercera subespecie descrita, O. o. leucorhoa, que es la que cría en Groenlandia, Islandia y Este de Canadá, de mayor tamaño y con machos de tonos ocráceos intensos en el pecho y partes ventrales, y es también la que tiene la proyección primaria más larga, como respuesta a sus necesidades migratorias de larguísima distancia. No obstante, donde coinciden las subespecies en el periodo migratorio, resulta a menudo difícil o imposible en las observaciones de campo la determinación subespecífica segura, debido a la variación individual y fenológica y al mestizaje.


Foto: José Vicente


    Se ha estimado que la población reproductora española puede ser de millón y pico de ejemplares, con tendencia decreciente. Está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección especial, pero no en el Catálogo de Especies Amenazadas. 



    La Lista Roja de la UICN también le supone a nivel mundial una tendencia decreciente; la tiene catalogada como “preocupación menor” y le adjudica una población de entre 10 y 500 millones de adultos, o sea que no saben cuántos hay.

Foto: José Vicente

    La especie fue descrita por Linneo en su décima edición del Systema Naturae, bajo la denominación de Motacilla oenanthe. Es esta última una palabra de origen griego que deriva por lo visto de oenos (vino) y anthos  (flor), y que al parecer ya usaban los clásicos para designar a alguna especie de ave cuya llegada a Europa suponían coincidente con la floración de la vid. Designa también en Botánica, igualmente a propuesta de Linneo, a cierto género de plantas venenosas de la familia de las Umbelíferas o Apiáceas, como el nabo del diablo (Oenanthe crocata L.), en este caso en alusión al supuesto olor a vino de sus flores.


miércoles, 8 de julio de 2026

AVE DEL MES julio 2026

 

Buitrón

Cisticola juncidis (Rafinesque, 1810)


Inglés: Zitting Cisticola

Francés: Cisticole des joncs

Foto: José Vicente

 Ahora quieren que lo llamemos cistícola buitrón, y que los anglófonos lo llamen Zitting Cisticola, después de toda la vida llamándolo Fan-tailed Warbler. Además han separado su género (junto con otros) de los Sylviidae creando la actual familia de los Cisticolidae.

Servidor está teniendo últimamente ocasión de verlo mucho y fotografiarlo aquí en Salamanca nada más salir a dar un paseo por las afueras. Pero también hay que decir que por aquí está fuera de su área de distribución óptima por ser un pajarillo bastante termófilo y sedentario, y que pueden retraerse mucho su demografía y su área, a poquito que vengan seguidos dos o tres inviernos como Dios manda, y no de la benignidad a la que nos estamos acostumbrando. Tiene la especie una distribución extensa por las zonas tropicales y subtropicales de ambos hemisferios, y también por la zona mediterránea, extendiéndose desde el oeste de África hasta Oceanía. Puede verse un estudio sobre la sensibilidad a las olas de frío en la provincia de Madrid aquí:

https://www.divulgameteo.es/uploads/Cist%C3%ADcola-buitr%C3%B3n.pdf


Foto: José Vicente


Es una miniaturina de apenas 10 cm de largo y 6 u 8 gramos, que no tiene dimorifismo sexual apreciable fuera de la época de reproducción, y en ella tampoco mucho. El macho en época nupcial puede diferenciarse de cerca porque se le pone el píleo de color marronuzco oscuro sin estrías definidas, y el pico de color gris oscuro (en el resto de las libreas de la especie es más bien rosado, teniendo manchada de negruzco únicamente la cumbrera).



Habita en espacios abiertos de vegetación herbácea, tanto en humedales como en cultivos de cereales o eriales a pastos, rehuyendo las zonas arboladas, los matorrales y los roquedos. Se alimenta de insectos, arañas y otros pequeños invertebrados, y una cierta proporción de semillas. Busca sus presas en el suelo y en la hierba; más raramente al vuelo.

Se trata de una especie notablemente poligínica: El macho intentará emparejarse con varias hembras de manera sucesiva, construyendo para atraerlas un curiosísimo nido en forma de bolsa hecha de  hierbas entrelazadas y cosidas con hilos de telaraña, a poca altura sobre el suelo y con entrada lateral; si consigue que una hembra lo acepte, será ella la que lo remate acolchándolo con trocitos pequeños de hierba y pelusas de chopos, sauces o carrizos, o con lana si la encuentra; entonces se dedicará el macho a repetir el proceso para intentar engatusar a otras, tentándolas con otro nido a medio hacer y con sus exhibiciones de vuelo emitiendo su canto monocorde y reptetitivo (tsi… tsi…tsi…), mientras la hembra se encargará sola de la incubación y la crianza de los polluelos. Se conocen casos de donjuanes que han llegado a criar hasta con 11 hembras en una temporada, lo cual conlleva que haya una considerable población de machos no apareantes.




Foto: José Vicente

    Se cree que cada hembra, criando desde abril hasta agosto, puede sacar tres puestas al año, las primeras de cuatro a seis huevos generalmente y las siguientes puede que sólo de tres, los cuales son finos de cáscara y de coloración variable, blancos, azulados o verdosos, y con manchas o sin ellas. La incubación viene a durar unos 12 días, y 14 o 15 la estancia de los polluelos en el nido. Los juveniles tienen el plumaje parecido al de los adultos, si acaso algo más oscuro y rojizo, y estarán listos para criar en la siguiente temporada.

  

Foto: José Vicente

 Se extiende por las zonas más bajas y térmicas de la Península Ibérica y Baleares, rehuyendo las regiones frías, los bosques y la montaña.

Se ha estimado que la población ibérica podría estar en torno a 3.200.000 ejemplares, pero puede que dar un número concreto no tenga demasiado sentido en un avecilla muy afectada por los factores climáticos y con gran capacidad de recuperación y recolonización. En cualquier caso no parece que esté atravesando especiales problemas de conservación. Está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazada. A nivel mundial, la Lista Roja de la UICN lo clasifica como “preocupación menor”.

 

Foto: José Vicente

 La especie fue descrita en 1810, bajo la denominación de Sylvia juncidis por Constantine Samuel Rafinesque-Schmaltz, polifacético personaje hijo de padre francés y madre alemana, nacido en Estambul, que tras residir en Marsella y en Palermo acabó nacionalizado estadounidense, y cultivó diversas ramas de la ciencia, entre ellas la ictiología, la botánica, la meteorología y la arqueología. El nombre del género Cisticola, con el significado de “habitante de las jaras”, quizá no muy adecuado a una especie más aficionada a los herbazales que al matorral, fue establecido en 1829 por el zoólogo y paleontólogo alemán Johann Jakob Kaup, a quien ya tuvimos ocasión de referirnos en abril de 2025, por ser también autor del género Alectoris, entre otros.


lunes, 22 de junio de 2026

AVE DEL MES junio 2026



Pico picapinos
Dendrocopos major (Linnaeus, 1758)

Inglés: Great Spotted Woodpecker

Francés: Pic épeiche


    Nuestro referente de este mes es un pájaro carpintero de unos 23 cm de largo y alrededor de 80 gramos, lo que es tanto como decir que su tamaño se asemeja al de un estornino, y pese a lo contrastado de su librea y ser bastante común en nuestras riberas y bosquetes periurbanos se las ingenia para ser visto relativamente poco; se pasa la vida moviéndose por los árboles y raramente baja al suelo.
    Comparte con el resto de miembros de la familia de los Pícidos las características de pies zigodáctilos, lengua protráctil y plumas de la cola con los raquis reforzados para apoyar en los troncos cuando el ave se sujeta en vertical.
    Significa lo de pies zigodáctilos que tiene dirigido hacia atrás el cuarto dedo (el externo), además del primero como es habitual en las aves. No obstante, tiene dicho dedo externo en el pico picapinos un juego que le permite desplazar su orientación desde totalmente hacia atrás hasta el ángulo recto con el eje del cuerpo.
    De la lengua de los pájaros carpinteros podemos decir que es protráctil, larga y pegajosa, y terminada en un extremo córneo y con espículas dirigidas hacia atrás a modo de arpón, adaptada para meterse en los resquicios de los árboles, ya sean preexistentes o escavados por el ave, para ensartar las larvas xilófagas y otros bichejos del interior de la madera o corteza, y en el caso de algunas otras especies como el pito real y el torcecuello, para saquear los hormigueros como si de un oso hormiguero se tratara. Es la lengua de longitud tal que para alojarse se ha tenido que retrasar su inserción hasta dar prácticamente una vuelta entera alrededor del cráneo y situarse en la base de las fosas nasales.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

    Actúa el pico a la vez como escoplo y como pinza para ir retirando las astillas que produce, y está el cráneo adaptado para soportar miles de picotazos sobre la madera sin sufrir daño cerebral, no sólo por la existencia de esponjamientos amortiguadores en los huesos del cráneo, sino por tener la pieza inferior del pico ligeramente más larga que la superior, para disipar parte de los golpes a través de su articulación, y por tener la inserción de la mandíbula superior con el cráneo una cierta holgura con sujeciones musculares flexibles.
    Es de los pájaros carpinteros con mayor capacidad de taladrar maderas duras, lo que le da una plasticidad ecológica grande, pudiendo colonizar desde encinares y pinares hasta choperas de producción. Su área de distribución es amplia, abarcando prácticamente todo el Paleártico, lo que por otra parte ha propiciado que se describa un considerable número de subespecies. La presente en la Península Ibérica es la subespecie hispanus, al parecer algo más pequeña y oscura que otras subespecies europeas. La especie no se da en las Baleares, pero Tenerife y Gran Canaria tienen sus propias subespecies endémicas.   Distribución según Wikipedia 
    Podemos distinguir los sexos, en los ejemplares adultos, por tener la hembra en la cabeza sólo blanco y negro, mientras que el macho ostenta una mancha roja en la nuca, que actúa como señal conspicua al mover la cabeza para repiquetear o buscar comida, con función de atracción sexual y marcación territorial frente a otros machos. 
Foto: José Vicente

    Los juveniles tienen una mancha roja en el píleo, más extensa en los machos que en las hembras, las cuales suelen además tener más negro entre la mancha roja  y el ojo, pero en los juveniles el sexado no siempre es posible porque estos caracteres al parecer varían bastante.




Foto: Carlos A. Ramírez


    Tamborilea en troncos o tocones huecos con buena resonancia, en series rápidas de 10 o 12 picotazos que duran poco más de un segundo y se oyen a varios cientos de metros; tamborilean ambos sexos, y parece ser un sistema de comunicación entre la pareja y de marcación territorial ante extraños. La frecuencia de estas señales es mucho mayor en primavera, pero se utiliza también para señalar los territorios de invierno.
    Su alimentación se basa en gran parte en insectos y sus larvas, que captura entre las grietas de la corteza y en el interior de la madera que excava con el pico. También saquea alguna que otra nidada de pajarillos más pequeños, y en el mal tiempo obtiene gran cantidad de energía de bellotas, piñones, hayucos o avellanas, cuyas cáscaras perfora sujetando el fruto en alguna grieta de la corteza. También sorbe savia y resina de las heridas que él mismo produce en algunos árboles.
    La construcción del agujero de anidación la empieza ya bien avanzada la primavera, y puede durar desde una semana hasta un mes dependiendo de la dureza de la madera. La profundidad es de entre 20 y 30 cm, y la boca de acceso es bastante circular y de alrededor de 5 cm. de diámetro. La mayor parte del trabajo de excavación lo hace el macho, y no aportan más mullique que las astillas y serrín que dejan en el fondo. Suelen efectuar la puesta en junio, y consta de entre cuatro y siete huevos, blancos y de aspecto bastante translúcido. Los dos sexos incuban, se dice que la hembra de día y el macho por la noche, durante unos 10 a 13 días. Durante unas tres semanas que permanecen los pollos en el nido, y algún día más en el exterior, son cebados con presas bastante grandes que los padres transportan de una en una, a diferencia del pito real, o pito ibérico, que ceba mayormente con una especie de papilla de hormigas regurgitadas.
    Después de abandonar el nido, los pollos son atendidos ua temporadita más por los padres, y después se dispersarán todos para pasar el invierno buscándose la vida cada uno en solitario. En España y otras zonas del sur de Europa la especie es claramente sedentaria. En zonas más norteñas puede comportarse como especie irruptiva.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

  
    Los nidos abandonados son reutilizados por una amplia variedad de especies, desde páridos hasta murciélagos y ardillas.
    La población reproductora europea se estimó entre 17.200.000 y 27.300.000 adultos, con tendencia decreciente. También la población mundial se considera decreciente por parte de la UICN, con estimación de entre 49.000.000 y 78.000.000 adultos.
    Por el contrario, la población española se cree que está en un moderado aumento, y puede estar entre tres cuartos y un millón de individuos.
Foto: Carlos A. Ramírez
  
    Se encuentra protegido por el Listado Español de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazado, al igual que todos los demás pícidos españoles, excepto el pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos), que está catalogado como “en peligro de extinción”.
    La especie fue descrita por Linneo pero asignándola al género Picus. El género Dendrocopos fue definido por un tal Koch en 1816, combinando dos palabras griegas que significan “árbol” y “golpear” o “cortar”.