lunes, 24 de agosto de 2026

AVE DEL MES agosto 2026


    Collalba gris 

   Oenanthe oenanthe (Linnaeus, 1758)

   Inglés: Northern Wheatear

   Francés: Traquet motteux

  

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente


    Si estáis por Salamanca y queréis disfrutar de su observación,  en  los jardines de la Avenida de Margarita de Austria, una vez rebasado el cementerio,  abunda estos días y se deja fotografiar con relativa facilidad. https://maps.app.goo.gl/5RTu4aspvGkkXJbG7

 Es un insectívoro migratorio de unos 15 o 16 cm de largo, o sea, un pelín mayor que el gorrión común, clasificado hoy en día dentro de la familia Saxicolinae y la familia Muscicapidae.



    Cría en casi toda la Eurasia no tropical, llegando a Groenlandia y el este de Canadá a través Europa, y a Alaska por Asia oriental; las que crían en el norte de África se han separado últimamente en una especie independiente, conocida como collalba del Atlas (Oenanthe seebohmi), cuyos machos tienen garganta negra y las partes ventrales blanquecinas. Hasta donde se sabe, todas ellas invernan en el África subsahariana, lo que para algunas supone un viaje de más de 15.000 km y otros tantos de vuelta, con sus correspondientes barreras marítimas, siguiendo unas rutas atávicas que se han ido alargando a la par que se colonizaban hacia el norte nuevos territorios de cría, sin que por ahora hayan sido capaces de romper con la milenaria tradición para invernar en lugares más cercanos y presumiblemente propicios de América y Asia.

https://birdsoftheworld.org/bow/species/norwhe/cur/introduction?lang=es

Foto: José Vicente

    El nombre de “gris” realmente sólo le pinta bien al macho en época nupcial, y sólo a sus partes dorsales y nuca. Las hembras son algo más parduzcas, y al macho en otoño, tras una muda postnupcial completa, se le pone el dorso más parduzco y le clarean los bordes de las plumas en las alas; se asemeja enconces algo más a las hembras, aunque suele ser en toda época identificable por el antifaz negro o negruzco, mientras que las hembras tienen las plumas auriculares algo más oscuras que las de alrededor pero no tan contrastadas, y no tan blanca la lista superciliar. 

Foto: José Vicente


    Es aficionada a eriales con poca vegetación y preferentemente pedregosos. Es especie monógama y anida en el suelo al abrigo de alguna grieta en el roquedo, en pedrizas, en muros o en huras de conejo. Puede sacar dos polladas anuales. Los huevos son azulados, y su número es bastante variable, a menudo 5 o 6. Los polluelos son alimentados por los dos progenitores, y echan a volar a los 15 días, y tardarán otros tantos en independizarse.

    Los juveniles salen con un plumaje parduzco, con la cabeza moteada de claro y sin el diseño en antifaz ni lista superciliar, y con mucho marrón en las rémiges, con lo cual se parecen poco a los adultos salvo por el blanco de la cola y el obispillo y los ademanes. 

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente

    Tras una muda postjuvenil incompleta, adoptan ya una librea de primer otoño bastante parecida a la de las hembras adultas. 

    ¿Y cómo distinguir entre los juveniles de collalba gris y rubia, cuando las guías de campo no lo explican? Aquí nos da la pauta Javier Blasco-Zumeta: Dorso y pecho con moteado débil en la gris, y fuerte en la rubia. ¿Y qué hay de los de collalba negra? Pues que son negruzcos, así que no hay confusión que valga.

https://www.blascozumeta.com/specie_files/11589_Identificacion_Oenanthe.pdf

    La subespecie que cría por aquí, y en toda la zona sur de su área de cría, es la O. o. libanotica, de coloración en el macho más pálida en el dorso y en las partes ventrales. La subespecie nominal cría más al norte de Eurasia y en Alaska, incluso llegando al oeste de Canadá. Hay otra tercera subespecie descrita, O. o. leucorhoa, que es la que cría en Groenlandia, Islandia y Este de Canadá, de mayor tamaño y con machos de tonos ocráceos intensos en el pecho y partes ventrales, y es también la que tiene la proyección primaria más larga, como respuesta a sus necesidades migratorias de larguísima distancia. No obstante, donde coinciden las subespecies en el periodo migratorio, resulta a menudo difícil o imposible en las observaciones de campo la determinación subespecífica segura, debido a la variación individual y fenológica y al mestizaje.


Foto: José Vicente


    Se ha estimado que la población reproductora española puede ser de millón y pico de ejemplares, con tendencia decreciente. Está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección especial, pero no en el Catálogo de Especies Amenazadas. 



    La Lista Roja de la UICN también le supone a nivel mundial una tendencia decreciente; la tiene catalogada como “preocupación menor” y le adjudica una población de entre 10 y 500 millones de adultos, o sea que no saben cuántos hay.

Foto: José Vicente

    La especie fue descrita por Linneo en su décima edición del Systema Naturae, bajo la denominación de Motacilla oenanthe. Es esta última una palabra de origen griego que deriva por lo visto de oenos (vino) y anthos  (flor), y que al parecer ya usaban los clásicos para designar a alguna especie de ave cuya llegada a Europa suponían coincidente con la floración de la vid. Designa también en Botánica, igualmente a propuesta de Linneo, a cierto género de plantas venenosas de la familia de las Umbelíferas o Apiáceas, como el nabo del diablo (Oenanthe crocata L.), en este caso en alusión al supuesto olor a vino de sus flores.


miércoles, 8 de julio de 2026

AVE DEL MES julio 2026

 

Buitrón

Cisticola juncidis (Rafinesque, 1810)


Inglés: Zitting Cisticola

Francés: Cisticole des joncs

Foto: José Vicente

 Ahora quieren que lo llamemos cistícola buitrón, y que los anglófonos lo llamen Zitting Cisticola, después de toda la vida llamándolo Fan-tailed Warbler. Además han separado su género (junto con otros) de los Sylviidae creando la actual familia de los Cisticolidae.

Servidor está teniendo últimamente ocasión de verlo mucho y fotografiarlo aquí en Salamanca nada más salir a dar un paseo por las afueras. Pero también hay que decir que por aquí está fuera de su área de distribución óptima por ser un pajarillo bastante termófilo y sedentario, y que pueden retraerse mucho su demografía y su área, a poquito que vengan seguidos dos o tres inviernos como Dios manda, y no de la benignidad a la que nos estamos acostumbrando. Tiene la especie una distribución extensa por las zonas tropicales y subtropicales de ambos hemisferios, y también por la zona mediterránea, extendiéndose desde el oeste de África hasta Oceanía. Puede verse un estudio sobre la sensibilidad a las olas de frío en la provincia de Madrid aquí:

https://www.divulgameteo.es/uploads/Cist%C3%ADcola-buitr%C3%B3n.pdf


Foto: José Vicente


Es una miniaturina de apenas 10 cm de largo y 6 u 8 gramos, que no tiene dimorifismo sexual apreciable fuera de la época de reproducción, y en ella tampoco mucho. El macho en época nupcial puede diferenciarse de cerca porque se le pone el píleo de color marronuzco oscuro sin estrías definidas, y el pico de color gris oscuro (en el resto de las libreas de la especie es más bien rosado, teniendo manchada de negruzco únicamente la cumbrera).



Habita en espacios abiertos de vegetación herbácea, tanto en humedales como en cultivos de cereales o eriales a pastos, rehuyendo las zonas arboladas, los matorrales y los roquedos. Se alimenta de insectos, arañas y otros pequeños invertebrados, y una cierta proporción de semillas. Busca sus presas en el suelo y en la hierba; más raramente al vuelo.

Se trata de una especie notablemente poligínica: El macho intentará emparejarse con varias hembras de manera sucesiva, construyendo para atraerlas un curiosísimo nido en forma de bolsa hecha de  hierbas entrelazadas y cosidas con hilos de telaraña, a poca altura sobre el suelo y con entrada lateral; si consigue que una hembra lo acepte, será ella la que lo remate acolchándolo con trocitos pequeños de hierba y pelusas de chopos, sauces o carrizos, o con lana si la encuentra; entonces se dedicará el macho a repetir el proceso para intentar engatusar a otras, tentándolas con otro nido a medio hacer y con sus exhibiciones de vuelo emitiendo su canto monocorde y reptetitivo (tsi… tsi…tsi…), mientras la hembra se encargará sola de la incubación y la crianza de los polluelos. Se conocen casos de donjuanes que han llegado a criar hasta con 11 hembras en una temporada, lo cual conlleva que haya una considerable población de machos no apareantes.




Foto: José Vicente

    Se cree que cada hembra, criando desde abril hasta agosto, puede sacar tres puestas al año, las primeras de cuatro a seis huevos generalmente y las siguientes puede que sólo de tres, los cuales son finos de cáscara y de coloración variable, blancos, azulados o verdosos, y con manchas o sin ellas. La incubación viene a durar unos 12 días, y 14 o 15 la estancia de los polluelos en el nido. Los juveniles tienen el plumaje parecido al de los adultos, si acaso algo más oscuro y rojizo, y estarán listos para criar en la siguiente temporada.

  

Foto: José Vicente

 Se extiende por las zonas más bajas y térmicas de la Península Ibérica y Baleares, rehuyendo las regiones frías, los bosques y la montaña.

Se ha estimado que la población ibérica podría estar en torno a 3.200.000 ejemplares, pero puede que dar un número concreto no tenga demasiado sentido en un avecilla muy afectada por los factores climáticos y con gran capacidad de recuperación y recolonización. En cualquier caso no parece que esté atravesando especiales problemas de conservación. Está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazada. A nivel mundial, la Lista Roja de la UICN lo clasifica como “preocupación menor”.

 

Foto: José Vicente

 La especie fue descrita en 1810, bajo la denominación de Sylvia juncidis por Constantine Samuel Rafinesque-Schmaltz, polifacético personaje hijo de padre francés y madre alemana, nacido en Estambul, que tras residir en Marsella y en Palermo acabó nacionalizado estadounidense, y cultivó diversas ramas de la ciencia, entre ellas la ictiología, la botánica, la meteorología y la arqueología. El nombre del género Cisticola, con el significado de “habitante de las jaras”, quizá no muy adecuado a una especie más aficionada a los herbazales que al matorral, fue establecido en 1829 por el zoólogo y paleontólogo alemán Johann Jakob Kaup, a quien ya tuvimos ocasión de referirnos en abril de 2025, por ser también autor del género Alectoris, entre otros.


lunes, 22 de junio de 2026

AVE DEL MES junio 2026



Pico picapinos
Dendrocopos major (Linnaeus, 1758)

Inglés: Great Spotted Woodpecker

Francés: Pic épeiche


    Nuestro referente de este mes es un pájaro carpintero de unos 23 cm de largo y alrededor de 80 gramos, lo que es tanto como decir que su tamaño se asemeja al de un estornino, y pese a lo contrastado de su librea y ser bastante común en nuestras riberas y bosquetes periurbanos se las ingenia para ser visto relativamente poco; se pasa la vida moviéndose por los árboles y raramente baja al suelo.
    Comparte con el resto de miembros de la familia de los Pícidos las características de pies zigodáctilos, lengua protráctil y plumas de la cola con los raquis reforzados para apoyar en los troncos cuando el ave se sujeta en vertical.
    Significa lo de pies zigodáctilos que tiene dirigido hacia atrás el cuarto dedo (el externo), además del primero como es habitual en las aves. No obstante, tiene dicho dedo externo en el pico picapinos un juego que le permite desplazar su orientación desde totalmente hacia atrás hasta el ángulo recto con el eje del cuerpo.
    De la lengua de los pájaros carpinteros podemos decir que es protráctil, larga y pegajosa, y terminada en un extremo córneo y con espículas dirigidas hacia atrás a modo de arpón, adaptada para meterse en los resquicios de los árboles, ya sean preexistentes o escavados por el ave, para ensartar las larvas xilófagas y otros bichejos del interior de la madera o corteza, y en el caso de algunas otras especies como el pito real y el torcecuello, para saquear los hormigueros como si de un oso hormiguero se tratara. Es la lengua de longitud tal que para alojarse se ha tenido que retrasar su inserción hasta dar prácticamente una vuelta entera alrededor del cráneo y situarse en la base de las fosas nasales.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

    Actúa el pico a la vez como escoplo y como pinza para ir retirando las astillas que produce, y está el cráneo adaptado para soportar miles de picotazos sobre la madera sin sufrir daño cerebral, no sólo por la existencia de esponjamientos amortiguadores en los huesos del cráneo, sino por tener la pieza inferior del pico ligeramente más larga que la superior, para disipar parte de los golpes a través de su articulación, y por tener la inserción de la mandíbula superior con el cráneo una cierta holgura con sujeciones musculares flexibles.
    Es de los pájaros carpinteros con mayor capacidad de taladrar maderas duras, lo que le da una plasticidad ecológica grande, pudiendo colonizar desde encinares y pinares hasta choperas de producción. Su área de distribución es amplia, abarcando prácticamente todo el Paleártico, lo que por otra parte ha propiciado que se describa un considerable número de subespecies. La presente en la Península Ibérica es la subespecie hispanus, al parecer algo más pequeña y oscura que otras subespecies europeas. La especie no se da en las Baleares, pero Tenerife y Gran Canaria tienen sus propias subespecies endémicas.   Distribución según Wikipedia 
    Podemos distinguir los sexos, en los ejemplares adultos, por tener la hembra en la cabeza sólo blanco y negro, mientras que el macho ostenta una mancha roja en la nuca, que actúa como señal conspicua al mover la cabeza para repiquetear o buscar comida, con función de atracción sexual y marcación territorial frente a otros machos. 
Foto: José Vicente

    Los juveniles tienen una mancha roja en el píleo, más extensa en los machos que en las hembras, las cuales suelen además tener más negro entre la mancha roja  y el ojo, pero en los juveniles el sexado no siempre es posible porque estos caracteres al parecer varían bastante.




Foto: Carlos A. Ramírez


    Tamborilea en troncos o tocones huecos con buena resonancia, en series rápidas de 10 o 12 picotazos que duran poco más de un segundo y se oyen a varios cientos de metros; tamborilean ambos sexos, y parece ser un sistema de comunicación entre la pareja y de marcación territorial ante extraños. La frecuencia de estas señales es mucho mayor en primavera, pero se utiliza también para señalar los territorios de invierno.
    Su alimentación se basa en gran parte en insectos y sus larvas, que captura entre las grietas de la corteza y en el interior de la madera que excava con el pico. También saquea alguna que otra nidada de pajarillos más pequeños, y en el mal tiempo obtiene gran cantidad de energía de bellotas, piñones, hayucos o avellanas, cuyas cáscaras perfora sujetando el fruto en alguna grieta de la corteza. También sorbe savia y resina de las heridas que él mismo produce en algunos árboles.
    La construcción del agujero de anidación la empieza ya bien avanzada la primavera, y puede durar desde una semana hasta un mes dependiendo de la dureza de la madera. La profundidad es de entre 20 y 30 cm, y la boca de acceso es bastante circular y de alrededor de 5 cm. de diámetro. La mayor parte del trabajo de excavación lo hace el macho, y no aportan más mullique que las astillas y serrín que dejan en el fondo. Suelen efectuar la puesta en junio, y consta de entre cuatro y siete huevos, blancos y de aspecto bastante translúcido. Los dos sexos incuban, se dice que la hembra de día y el macho por la noche, durante unos 10 a 13 días. Durante unas tres semanas que permanecen los pollos en el nido, y algún día más en el exterior, son cebados con presas bastante grandes que los padres transportan de una en una, a diferencia del pito real, o pito ibérico, que ceba mayormente con una especie de papilla de hormigas regurgitadas.
    Después de abandonar el nido, los pollos son atendidos ua temporadita más por los padres, y después se dispersarán todos para pasar el invierno buscándose la vida cada uno en solitario. En España y otras zonas del sur de Europa la especie es claramente sedentaria. En zonas más norteñas puede comportarse como especie irruptiva.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

  
    Los nidos abandonados son reutilizados por una amplia variedad de especies, desde páridos hasta murciélagos y ardillas.
    La población reproductora europea se estimó entre 17.200.000 y 27.300.000 adultos, con tendencia decreciente. También la población mundial se considera decreciente por parte de la UICN, con estimación de entre 49.000.000 y 78.000.000 adultos.
    Por el contrario, la población española se cree que está en un moderado aumento, y puede estar entre tres cuartos y un millón de individuos.
Foto: Carlos A. Ramírez
  
    Se encuentra protegido por el Listado Español de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazado, al igual que todos los demás pícidos españoles, excepto el pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos), que está catalogado como “en peligro de extinción”.
    La especie fue descrita por Linneo pero asignándola al género Picus. El género Dendrocopos fue definido por un tal Koch en 1816, combinando dos palabras griegas que significan “árbol” y “golpear” o “cortar”.


lunes, 25 de mayo de 2026

AVE DEL MES mayo 2026


Estornino negro
 
Sturnus unicolor Temminck, 1820 

 

Inglés: Spotless Starling
Francés: Étourneau unicolore 
Cruz y ruina de quienes intentan reconocer las aves de oído son los estorninos, tanto el negro como el pinto, porque son unos imitamonas de cuidado. No sólo remedan los cantos y reclamos de otras aves, sino también ruidos de elementos inanimados, o incluso la voz humana si se los domestica. Se cree que este enriquecimiento de su propio repertorio canoro puede ser un sistema para exhibir inteligencia ante las potenciales parejas. 
Foto: José Vicente

 

Foto: José Vicente

 


Son fáciles de reconocer desde lejos los estorninos negro y pinto (pero no de distinguirse entre sí), por su cabeza y pico alargados y su cola corta y aspecto fondón (la casta del tordo: la cara fina y el culo gordo). Tordos los llamamos por aquí, pero no deben confundirse con los verdaderos tordos o zorzales del género Turdus, que no son ni de la misma familia. Nuestro referente de este mes es un pájaro de alrededor de 22 cm de largo y de 90 gramos, de hábitos no migradores y de distribución bastante restringida: Península Ibérica y Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, y norte de África desde Marruecos hasta Túnez. Siendo una especie de preferencias claramente mediterráneas, su área de distribución se solapa en el nordeste de la Península Ibérica con el área de cría de su congénere el estornino pinto, netamente eurosiberiana.
El plumaje es casi igual en ambos sexos, y es el otoñal algo más apagado que el nupcial y con algunas pintas, sobre todo en las hembras y los ejemplares de primer año. Varía sin embargo el color del pico, que siendo oscuro en otoño, se pone, ya para primeros de año o incluso antes, de color amarillo intenso, con la base azulada en los machos y rosada en las hembras.
Es completamente omnívoro; en el buen tiempo prefiere el alimento animal, porque abunda y es proteico, y está constituido en su mayor parte por coleópteros, mostrando gran apetencia por larvas hipogeas. Es más vegetariano en otoño, por abundar entonces la fruta, los granos y las bellotas, y en invierno por escasear los insectos.

Es malquerido por la gente de campo por alimentarse y dormir en las tolvas estropeando con sus heces más pienso del que come, y por atacar las cosechas de aceitunas, cerezas y toda clase de frutas, aunque en estos casos puede hacer más beneficio que daño por preferir las agusanadas. Está documentada su acción dispersadora de semillas de guindas, aceitunas, moras y escaramujos, entre otras. No sucede así con otras blandas como las de gramíneas, que no resisten la acción trituradora de su molleja. 

Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

 

Es especie más bien gregaria, que busca su pitanza en grupitos de media o una docena en el buen tiempo, o de varias decenas o más de cien en invierno. 
Cría en oquedades, en muchas ocasiones dependiendo del ser humano; la mayor parte de las veces anida bajo tejas, pero puede hacerlo en cualquier cavidad de árboles, muros o cajas nido. La puesta suele ser de 4 o 5 huevos; a veces se encuentran hasta 9, pero puede que no sean todos de la misma madre, porque es relativamente frecuente el nidoparasitismo intraespecífico. La mitad o dos tercios de los machos son poligínicos, emparejándose con dos o más hembras. Además son relativamente frecuentes las fecundaciones extraconyugales. O sea, que, entre unas cosas y otras, la estructura familiar es un poco revoltijo. La incubación la efectúa principalmente la hembra, aunque está documentado que algunos machos llegan a desarrollar placa incubatriz. 
Los pollos abandonan el nido a las tres semanas, unos días más o unos días menos, y lo hacen con un plumaje pardo grisáceo, igual al que presentan los estorninos pintos coetáneos, de los que son prácticamente indistinguibles, y que pronto irán mudando para adquirir el de primer otoño. Se cree que las hembras suelen empezar a reproducirse al año y los machos a los dos o incluso tres. 

Terminada la época de cría, se reagrupan en bandos que establecen dormideros comunales (aquí en Salamanca empiezan últimamente a reagruparse ya a mediados de julio). Se forman así grupos numerosos a los que, a la llegada del frío, se añaden los bandos de estorninos pintos que bajan de invernada, juntándose unos y otros por decenas de miles, con la malsana costumbre de establecer sus dormideros en las ciudades, y dejar sepultado en excrementos todo lo que haya debajo, obligando a los ayuntamientos no sólo a incrementos de la limpieza viaria a veces imposibles cuando hiela, sino también a realizar acciones disuasorias, consistentes en uso de pirotecnia menor, grabaciones de voces de depredadores y de sus propios sonidos de alarma, y molestias luminosas, todas ellas de escaso éxito, y no exentas de quejas por las molestias a las mascotas y a colectivos humanos especialmente sensibles como los autistas. 

Foto: Carlos A. Ramírez

En plumaje otoñal, antes de que se les desgaste según va entrando el invierno, suelen tener algunas pintas claras las hembras adultas y los ejemplares de primer otoño de ambos sexos (más las hembras que los machos); por ello en esta época pueden plantearse dudas de identificación con respecto al estornino pinto. En este último, por el contrario, tienen los jóvenes menos pintas que los adultos, por lo que las principales dudas se dan entre los machos de primer otoño pintos (los menos manchados de su especie, salvo el plumaje pardogrís de pollo) y las hembras negras de primer otoño (las más pinteadas de su especie). Se apunta como criterios relativamente diferenciadores para estos casos el tono de las pintas, más ocráceo en el pinto, o el tener los negros por lo general pocas en la cara y píleo, pero lo más discriminador es el ribeteado pardo de las rémiges, ancho en los pintos y poco o nada apreciable en los negros. Con todo, algunos individuos pueden ser difíciles de asignar incluso en buenas condiciones de observación (lo cual ya es mucho suponer), entre otros motivos porque puede tratarse de híbridos, que haberlos, haylos. 
La Lista Roja de la UICN considera la población mundial estable y le asigna la categoría de “preocupación menor”. En España no está incluida en Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y su población se considera creciente; no obstante, no está contemplada, en Castilla y León al menos, como cinegética, a diferencia del estornino pinto. 
Foto: José Vicente

La descripción de la especie se la debemos al prolífico naturalista holandés Coenraad Jacob Temmink (1778-1858), y la del género Sturnus a Linneo. Sturnus es palabra latina que ya designaba a estos pájaros en el latín clásico y de la que derivan el nombre español y otros de diversas lenguas romances, y parece ser que su origen se remonta a alguna palabra del indoeuropeo (posiblemente “storo” o algo similar) de la que también derivarían nombres como el inglés starling (en este caso con sufijo diminutivo) y otros del ámbito de las lenguas germánicas.

viernes, 24 de abril de 2026

AVE DEL MES abril 2026

 

Mochuelo común

Athene noctua Scopoli, 1769

Inglés: Little Owl

Francés:    Chouette chevêche

  

Foto: Carlos A. Ramírez
Foto: Carlos A. Ramírez

Este mes traemos a estas líneas uno de nuestros estrígidos más pequeños (poco más grande que el autillo), al que se puede ver de vez en cuando activo a la luz del día, posado en cualquier oteadero, del que huirá a poco que nos acerquemos, con vuelo bajo y ondulante. Comparte con otras rapaces nocturnas las características propias del grupo, como pies emplumados y con tendencia a colocar dos dedos hacia atrás, o los ojos frontalizados para tener visión estereoscópica, enormes y fijos, cuya inmovilidad tiene que compensar con sus simpáticos movimientos de estiramiento y giros de cabeza.

Foto: Carlos A. Ramírez


Mide alrededor de 21 a 24 cm, y pesa alrededor de 150 o 200 gramos. Son las hembras un poco más grandes que los machos, pero no tanto como para poder sexar mediante el tamaño, y el plumaje no tiene tampoco dimorfismo sexual apreciable.



Foto: Carlos A. Ramírez




La especie habita por todas las zonas templadas de Eurasia, y en buena parte de África septentrional, llegando hasta Somalia. Fue introducida en Gran Bretaña a mediados del siglo XIX, y en Nueva Zelanda a principios del XX.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/db/AtheneNoctuaIUCN.svg

 

Foto: Carlos A. Ramírez

Por aquí tenemos la subespecie vidalii, que habita en Iberia, Francia, Bélgica y Paises Bajos, y que es más oscura que la supespecie típica, con las marcas más contrastadas y tono menos rojizo.

Habita tanto en las zonas mediterráneas como en las atlánticas, en paisajes más bien abiertos, evitando bastante los bosques cerrados y las montañas. Se refugia y anida en casi cualquier tipo de agujero o escondite, ya sea en troncos huecos, majanos, ruinas, edificios abandonados o madrigueras de conejos. Es especie sedentaria y poco proclive a los grandes desplazamientos; los jóvenes raramente se dispersan a más de unos pocos kilómetros, o a lo sumo decenas de kilómetros, de su lugar de nacimiento, y los adultos tampoco se alejan mucho del territorio en invierno, aunque sí pueden extender su área de campeo e incluso reunirse en grupos en zonas de alimentación adecuadas.

Foto: Carlos A. Ramírez

Basa su alimentación en cualquier animalillo de tamaño adecuado, ya sean roedores, musarañas, pajarillos, reptiles o insectos grandes y lombrices. Es de conducta monógama y territorial, y parece ser que mantiene fidelidad de unos años a otros tanto con la pareja como con el lugar elegido para nidificar. Pone los huevos en oquedades en las que no aporta material alguno en número de alrededor de cuatro, y generalmente cría una sola pollada al año. 


El macho se dedica a suministrar alimento a la hembra  mientras incuba y cuando los polluelos son pequeños, hasta que se los puede dejar solos para sumarse la madre a la actividad venatoria. Un mes escaso viene a durar la incubación, y los polluelos hacia las 7 semanas ya salen del nido, pero tardarán todavía una semana o más en echar a volar. Salen con plumaje parecido al adulto, siendo la principal diferencia el color pardo más uniforme de la cabeza, y se reproducirán por primera vez al año siguiente. Se menciona una longevidad potencial de unos 16 años y no parece inusual que alcancen algunos los 8 o 9 años en la naturaleza.


Se estima que la población europea puede ser de millón y pico o dos de adultos, y la mundial entre cinco y quince millones.

No se conoce con seguridad su tendencia demográfica mundial, pero en España es mala: los datos del programa SACRE arrojan un descenso del 50% de los efectivos entre 1998 y 2018. Entre sus amenazas principales están la destrucción del hábitat por urbanización o intensificación agrícola, la pérdida de presas y contaminación con pesticidas, y los atropellos.

El Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial lo protege, sin incluirlo en el Catálogo de Especies Amenazadas.

Foto: Carlos A. Ramírez

El género y la especie fueron descritas por Giovanni Antonio Scopoli, quien le dio el nombre de Athene por ser atributo o mascota de la diosa griega de la sabiduría y la estrategia militar, Palas Atenea, así como de su versión latina, Minerva. La palabra noctua viene significando “nocturna”, derivando del latín nox-noctis (noche), y parece ser que era utilizada por los clásicos para nombrar a rapaces nocturnas pequeñas y consideradas amables, a diferencia de las striges, de condición malévola y brujeril y sospechosas de alimentarse de la sangre de los niños.