viernes, 24 de abril de 2026

AVE DEL MES abril 2026

 

Mochuelo común

Athene noctua Scopoli, 1769

Inglés: Little Owl

Francés:    Chouette chevêche

  

Foto: Carlos A. Ramírez
Foto: Carlos A. Ramírez

Este mes traemos a estas líneas uno de nuestros estrígidos más pequeños (poco más grande que el autillo), al que se puede ver de vez en cuando activo a la luz del día, posado en cualquier oteadero, del que huirá a poco que nos acerquemos, con vuelo bajo y ondulante. Comparte con otras rapaces nocturnas las características propias del grupo, como pies emplumados y con tendencia a colocar dos dedos hacia atrás, o los ojos frontalizados para tener visión estereoscópica, enormes y fijos, cuya inmovilidad tiene que compensar con sus simpáticos movimientos de estiramiento y giros de cabeza.

Foto: Carlos A. Ramírez


Mide alrededor de 21 a 24 cm, y pesa alrededor de 150 o 200 gramos. Son las hembras un poco más grandes que los machos, pero no tanto como para poder sexar mediante el tamaño, y el plumaje no tiene tampoco dimorfismo sexual apreciable.



Foto: Carlos A. Ramírez




La especie habita por todas las zonas templadas de Eurasia, y en buena parte de África septentrional, llegando hasta Somalia. Fue introducida en Gran Bretaña a mediados del siglo XIX, y en Nueva Zelanda a principios del XX.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/db/AtheneNoctuaIUCN.svg

 

Foto: Carlos A. Ramírez

Por aquí tenemos la subespecie vidalii, que habita en Iberia, Francia, Bélgica y Paises Bajos, y que es más oscura que la supespecie típica, con las marcas más contrastadas y tono menos rojizo.

Habita tanto en las zonas mediterráneas como en las atlánticas, en paisajes más bien abiertos, evitando bastante los bosques cerrados y las montañas. Se refugia y anida en casi cualquier tipo de agujero o escondite, ya sea en troncos huecos, majanos, ruinas, edificios abandonados o madrigueras de conejos. Es especie sedentaria y poco proclive a los grandes desplazamientos; los jóvenes raramente se dispersan a más de unos pocos kilómetros, o a lo sumo decenas de kilómetros, de su lugar de nacimiento, y los adultos tampoco se alejan mucho del territorio en invierno, aunque sí pueden extender su área de campeo e incluso reunirse en grupos en zonas de alimentación adecuadas.

Foto: Carlos A. Ramírez

Basa su alimentación en cualquier animalillo de tamaño adecuado, ya sean roedores, musarañas, pajarillos, reptiles o insectos grandes y lombrices. Es de conducta monógama y territorial, y parece ser que mantiene fidelidad de unos años a otros tanto con la pareja como con el lugar elegido para nidificar. Pone los huevos en oquedades en las que no aporta material alguno en número de alrededor de cuatro, y generalmente cría una sola pollada al año. 


El macho se dedica a suministrar alimento a la hembra  mientras incuba y cuando los polluelos son pequeños, hasta que se los puede dejar solos para sumarse la madre a la actividad venatoria. Un mes escaso viene a durar la incubación, y los polluelos hacia las 7 semanas ya salen del nido, pero tardarán todavía una semana o más en echar a volar. Salen con plumaje parecido al adulto, siendo la principal diferencia el color pardo más uniforme de la cabeza, y se reproducirán por primera vez al año siguiente. Se menciona una longevidad potencial de unos 16 años y no parece inusual que alcancen algunos los 8 o 9 años en la naturaleza.


Se estima que la población europea puede ser de millón y pico o dos de adultos, y la mundial entre cinco y quince millones.

No se conoce con seguridad su tendencia demográfica mundial, pero en España es mala: los datos del programa SACRE arrojan un descenso del 50% de los efectivos entre 1998 y 2018. Entre sus amenazas principales están la destrucción del hábitat por urbanización o intensificación agrícola, la pérdida de presas y contaminación con pesticidas, y los atropellos.

El Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial lo protege, sin incluirlo en el Catálogo de Especies Amenazadas.

Foto: Carlos A. Ramírez

El género y la especie fueron descritas por Giovanni Antonio Scopoli, quien le dio el nombre de Athene por ser atributo o mascota de la diosa griega de la sabiduría y la estrategia militar, Palas Atenea, así como de su versión latina, Minerva. La palabra noctua viene significando “nocturna”, derivando del latín nox-noctis (noche), y parece ser que era utilizada por los clásicos para nombrar a rapaces nocturnas pequeñas y consideradas amables, a diferencia de las striges, de condición malévola y brujeril y sospechosas de alimentarse de la sangre de los niños.


lunes, 23 de marzo de 2026

AVE DEL MES marzo 2026

Chochín paleártico
Troglodytes troglodytes (Linnaeus, 1758) 

Inglés: Eurasian Wren
Francés: Troglodyte mignon

Este mes toca, o elegimos, hablar de un pequeño insectívoro, de 10 cm escasos y unos 10 gramos de peso, que pasa fácilmente desapercibido a nuestra vista por ser escondedizo y amigo de sitios umbríos y nemorales, que se busca la vida brincando por zarzas, setos, enredaderas y sotobosques, o hurgando en el mantillo, siempre presto a esconderse a poco que se le moleste.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

Viendo su mapa de distribución, https://es.wikipedia.org/wiki/Troglodytes_troglodytes#/media/Archivo:TroglodytesTroglodytesIUCN.svg,  vemos que abarca toda la zona templada de Eurasia desde Portugal hasta Japón, y algo del norte de África, faltando sin embargo en amplias zonas de Asia, posiblemente por su carácter estepario y escaso en sus biotopos preferidos. En la Península Ibérica es más ubicuo en la zona atlántica, mientras que en la mediterránea se acomoda a sotos y jardines, allí donde la humedad edáfica o el riego le aseguran un ambiente fresco durante todo el año y por el cuidado de setos, el descuido de ruinas y solares o el respeto a la vegetación de riberas encuentra una cobertura arbustiva densa. Son nuestras poblaciones peninsulares sedentarias, y se les añaden en invernada otros contingentes venidos de más al norte. Es el único representante en la región Paleártica (o sea, Eurasia no tropical y norte de África) de una familia, la de los Troglodytidae, que se cree originaria de América, continente en el que habitan la casi totalidad del centenar aproximado de especies reconocidas. (Para conocer de un vistazo las regiones zoogeográficas que describió Alfred Russell Wallace, pincha aquí https://es.wikipedia.org/wiki/Ecozona#/media/Archivo:RegionesBiogeograficas.png
Foto: Carlos A. Ramírez


Su alimentación se basa mayoritariamente en larvas de lepidópteros y coleópteros, pero incluye también larvas y adultos de cualquier insecto o invertebrado de tamaño adecuado, incluso de algunos que puede capturar en la superficie del agua desde alguna planta acuática o ramilla colgante, e incluso alguna semilla cuando la carestía invernal le obliga. Los adultos de ambos sexos tienen plumajes idénticos, y el juvenil parecido, apenas algo menos contrastado y más esponjoso. 
Foto: Carlos A. Ramírez


Es especie poligínica. Cada macho, si tiene buen territorio y se le da bien, puede aparearse hasta con dos o tres hembras, o a veces hasta con cuatro. Empieza el macho a construir un par de nidos, resguardados en oquedades de piedras, muros o árboles, o a veces escondidos entre la vegetación espesa, esféricos y con una abertura lateral; si tiene éxito en atraer con ellos a una o dos hembras, éstas acaban de acomodar los nidos y el macho empezará de nuevo a construir para intentar atraer a alguna más. Cada hembra suele sacar un par de nidadas al año, cada una con un promedio de media docena de huevos; se han documentado puestas mucho mayores, que se sospecha que pueden ser de dos hembras que hayan usado el mismo nido.Las hembras incuban durante un par de semanas, y otros 16 días suelen estar los polluelos en el nido, y otro par de semanas siguen siendo atendidos por su madre, y por el padre, si es que les toca algo en el reparto de su tiempo. Linneo describió la especie en 1758 bajo la denominación de Motacilla troglodytes. 


El nombre de troglodytes, o cavernícola, es de origen griego y alude a la forma de su nido y a su querencia por meterse en oquedades para anidar y para usarlas como refugio comunitario en las noches de inverno, en las que se juntan varios individuos, o incluso hasta varias docenas en casos raros, para conservar el calor de sus pequeños cuerpecillos como buenamente pueden. Se dice que el nombre vernáculo del chochín se le dio por el parecido del plumaje con el de la chocha o becada. 
 La Lista Roja de la UICN lo considera “preocupación menor” y estima, con datos referidos a 2012, una población mundial de 215,000,000 - 379,999,999 adultos. En el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial está incluido, sin catalogar como amenazado. La población nidificante española se cree que es superior a los 5 millones de individuos, con tendencia creciente.
Foto: Carlos A. Ramírez

sábado, 28 de febrero de 2026

AVE DEL MES febrero 2026

 

Garceta grande

Ardea alba Linnaeus,1758

Inglés: Great White Egret

Francés: Grande aigrette

 

Foto: Carlos A. Ramírez

Hoy traemos a la garceta grande, también llamada garza blanca, nombre éste con menos solera pero más propiedad, una vez que los estudios moleculares han mostrado que está más emparentada con las garzas que con las garcetas del género Egretta en el que hasta hace poco se incluía.

De dimensiones parecidas a las de la garza real, aunque más ligera y larguirucha, mide casi un metro de larga, y algo más de metro y medio de envergadura, y un peso de 900 o 1000 gramos
Asociada siempre a zonas húmedas, se alimenta de peces, anfibios y otros bichejos acuáticos como insectos grandes y cangrejos, y en menor medida de roedores, culebras y langostas.

Foto: Carlos A. Ramírez
Foto: Carlos A. Ramírez


Es un ave cosmopolita que, excepto en la Antártida, podemos decir que habita en todos los continentes, si consideramos incluida la subespecie del sureste asiático y Oceanía (Ardea alba modesta), que antes estaba separada como especie independiente. La población europea está mayoritariamente concentrada en el Sureste.


En España se consideraba una invernante rara, pero en las últimas décadas se ha extendido notablemente; se detectó como reproductora desde finales de los 90 en el Delta del Ebro y en Doñana, y en la actualidad es fácilmente visible en invernada casi en cualquier sitio. Aquí mismo, en Salamanca capital, es difícil en el tiempo de invernada darse una caminata por la orilla del río sin ver más de una. Es especie parcialmente migratoria, ya que las poblaciones de zonas templadas de Europa pasan el invierno en el sur del continente, norte de África y algunas incluso al sur del Sahara. Las poblaciones tropicales y las del hemisferio Sur son sedentarias.
 
Foto: Carlos A. Ramírez


 No presenta dimorfismo sexual apreciable. En el tiempo del cortejo se desarrollan plumas ornamentales en el cuello, y otras más largas, eréctiles y con flecos a partir de las escapulares, y les cambia el color del pico, que se pone en la subespecie típica negruzco, a veces con la base amarillenta, negro todo él en las subespecies orientales, y sólo en su borde superior en la americana. Las patas, sobre todos las partes superiores, amarillean o enrojecen en mayor o menor medida, y el lores se vuelve de color verde azulado brillante; todos estos cambios de coloración revierten pronto, cuando acaba la época del jolgorio y empieza la de las obligaciones incubatorias.

 
Gusta de anidar en colonias multiespecíficas mezclándose con toda clase de zancudas, y construye sus nidos en árboles o en carrizales, con palitroques  apilados en una estructura de alrededor de 1 m de diámetro y revestida de material algo más fino como hierba o juncos, que construyen los dos cónyuges; generalmente lo empieza el macho antes de emparejarse, y utiliza la plataforma para atraer desde ella a alguna hembra, pues al parecer es un ave que practica la monogamia sucesiva, o sea, que cambia cada año de pareja. Es la construcción y mantenimiento del nido una terea que no acaba nunca, porque anidan en colonias populosas y mal avenidas en las que se roban el material unos a otros. Las puestas suelen ser de tres a cinco huevos, raramente de dos o de seis. Los dos miembros de la pareja los incuban, durante unos 25 a 27 días. La eclosión es asincrónica. Los pollos nacen con las partes dorsales cubiertas de plumón blanco, y son alimentados por regurgitación; a las tres semanas ya se pasean por las ramas aledañas al nido, y al mes y medio ya han completado su desarrollo. Se independizarán con un plumaje similar al de los adultos no reproductores, una vez dispersados parece ser que no presentan filopatria, y se cree que suelen tener sus primeras polladas a los dos o tres años de edad.
Foto: Carlos A. Ramírez

Entre sus principales amenazas está el deterioro de los humedales, por sobreexplotación de acuíferos, urbanización o contaminación. Antiguamente era muy perseguida para el uso de sus plumas ornamentales en la fabricación de sombreros de mujer.
En España (como en el resto de Europa) su población va en aumento; está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazada.
A nivel mundial su población se considera estable por parte de la Lista Roja de la UICN, con estatus de “preocupación menor”, estimando una población de entre 1.100.000 y 1.600.000 adultos.
La especie fue descrita por Linneo en su X edición del Systema Naturae, con la denominación que hoy en día conserva, o más bien diríamos que “ha recuperado”, ya que desde 1817 se segregó junto con las otras garcetas en el género Egretta, y posteriormente se acuñó para ella también el monotípico género Casmerodius, en el que la incluían los que intuían que no está tan emparentada con las otras garcetas pero no se atrevían a incluirla en Ardea. Este último es el nombre que ya los clásicos daban en latín a las garzas. Egretta parece ser que es un latinajo de neoformación a partir del francés “aigrette”, palabra que se cree de origen anglonormando y que designa a las garcetas. Casmerodius se origina a partir del griego "herodion" (garza), y sobre “casme”, se leen en Internet conjeturas diferentes, y el sabio que acuñó el nombre en 1842 ya no vive para poder preguntarle.

Foto: Carlos A. Ramírez

lunes, 26 de enero de 2026

AVE DEL MES enero 2026

Milano real

Milvus milvus (Linnaeus, 1758)

Foto: Carlos A. Ramírez

Inglés: Red Kite

Francés: Milan royal

 Es nuestro protagonista de este mes un Accipítrido de 60 y pico cm de largo y alrededor de 1,50 m o poco más de envergadura, y viene a pesar alrededor del kilo. Aparte de él sólo otras dos especies tiene el género Milvus: el milano negro, M. migrans, estival en Europa y Asia templada, residente en el sureste asiático e invernante en África y Oceanía, y el milano piquigualdo, M. aegyptium, que habita en África Subsahariana, valle del Nilo y costa suroccidental de la Península Arábiga y ha sido considerado a veces como conespecífico de M. migrans.

Al milano real podemos verlo con facilidad y abundancia en invierno, no tanto en verano por ser invernante gran parte de la población, mientras se pasa las horas muertas volando sin gran esfuerzo, de forma casi todo el tiempo pasiva, dejándose llevar como una cometa, que así lo llaman los anglosajones, en busca de cualquier cosilla de que alimentarse; es para esto un oportunista, especializado en nada, que complementa sus aptitudes de caza mediocres con la búsqueda de carroña, bichejos de poca monta o desperdicios de mataderos; frecuenta los muladares, granjas y vertederos y prospecta las carreteras en busca de cadáveres atropellados, además de cazar cualquier ave o pequeño mamífero con las facultades mermadas, así como  insectos grandes, batracios, roedores, algún que otro pez o cualquier cosa que pille, incluida la presa de alguna otra rapaz pequeña que se la deje quitar.

Foto: Carlos A. Ramírez

No tiene dimorfismo sexual apreciable. Los juveniles se diferencian por tener menos contrastado el color de la cabeza, cola algo más corta y menos ahorquillada, bordes pálidos bien visibles en las supracobertoras alares medianas y mayores, una línea clara más o menos definida en el borde de las infracoberteras alares y sobre todo por el pecho y vientre de tono general claro, por estar mayoritariamente estriados de marrón sobre blanquecino, y en los adultos de negro sobre marrón.

El área de reproducción de la especie se reduce prácticamente a las zonas templadas y sureñas de Europa, y quizá alguno que otro en el norte de África. En Cabo Verde se da una subespecie propia, la Milvus milvus fasciicauda, que presenta un aspecto, por tamaño, silueta de vuelo y coloración, casi intermedio entre la subespecie típica y el milano negro. 

Foto: Carlos A. Ramírez

Distribución de Milvus milvus en España: III Atlas de las aves en época de reproducción en España

Distribución mundial según Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Milvus_milvus

Construye el nido en árboles de buen porte, con ramas entrelazadas de forma tosca y relleno con material más suave, como hojarasca, hierbas, lana o incluso plásticos y  andrajos.  Pone de uno a tres huevos por lo general; raramente hasta cinco, y son blancos moteados de parduzco y de tamaño similar a los de gallina. La incubación la realiza la hembra, relevada durante cortos periodos por el macho, y dura algo más de 30 días; empieza desde la puesta del primer huevo, por lo que la eclosión es asíncrona. La hembra se queda en el nido protegiendo a los pollos durante sus primeras dos semanas, siendo todos alimentados por el macho, y luego se va a buscar comida dejándolos solos cuando se tercia. Mes y medio o poco más tardan los pollos en empezar a deambular por fuera del nido, y algunas semanas más en echar a volar, y generalmente tendrán su primera prole a los dos años de edad. En invierno, suelen juntarse los milanos reales en dormitorios comunales. 

Los de la población reproductora española pueden quedarse en invierno bastante aquerenciados al territorio de reproducción, más los machos que las hembras, o divagar en busca de comida por otras zonas, y no faltan los que les da por cambiar de hábitos de un año para otro y marcharse a criar a Centroeuropa.

Foto: Carlos A. Ramírez

 

La población reproductora española andará por las 2.500 parejas; tuvo una fortísima regresión poblacional a lo largo del siglo XX, causada por la persecución directa generalizada a todas las rapaces y por los efectos de pesticidas organoclorados como el DDT, que afortunadamente está empezando a revertir, y está protegida por la normativa española bajo la catalogación de “en peligro de extinción”; cría en la actualidad en la Península, Baleares; de Canarias se extinguió en los años 70. En invierno acogemos un importante contingente de invernada, procedente sobre todo de Alemania  y Francia. En todo caso parece que la población reproductora parece estar en regresión en las zonas más al sur y desplazándose a las norteñas, quizá por el cambio climático o  quizá por los programas de conservación y reintroducción, con alimentación suplementaria incluida que se están llevando a cabo en países como el Reino Unido.

Foto: José Vicente

La UICN estima, con referencia a 2020, una población mundial, que es casi lo mismo que decir europea, de 60 a 70.000 adultos, con tendencia creciente, y catalogación de “preocupación menor”. Parece ser que en la actualidad su principal amenaza son los envenenamientos ilegales y la intoxicación secundaria por comer roedores y otras presas envenenadas, y en menor medida las electrocuciones y los atropellos cuando baja a carroñear sobre víctimas previas del tráfico.

Foto: Carlos A. Ramírez

La palabra “milvus”, utilizada para describir la especie por Linneo en 1758 bajo el nombre de Falco milvus, y como género por Bernard Germain de Lacépède en 1799, es el nombre que ya se le daba en latín clásico, sin que se conozca más de su origen remoto, y que derivó en la palabra milano y en palabras parecidas de otros idiomas, a través de derivados como milvinus.


domingo, 28 de diciembre de 2025

AVE DEL MES diciembre 2025

 

Carbonero garrapinos

Periparus ater (Linnaeus, 1958)

Inglés: Coal Tit

Francés: Mésange noire

Foto: José Vicente

Nuestro diminuto, cabezudo y colicorto invitado de este mes es el más pequeño de los páridos epañoles; se trata de un pequeño pajarillo de 11 o 12   cm., y unos 9 o 10 g. de peso, mucho más común en los parques urbanos de lo que a primera vista parece, porque, eso sí, hay que estar atento para verlo porque no se exhibe con tanta impudicia como los gorriones o el colirrojo tizón; al contrario, suele moverse por las copas de los árboles bajando poco al suelo, aunque si se le observa con cuidado y quietud aguantará nuestra presencia a una distancia bastante reducida, brindándonos agradables sesiones de observación o incluso de fotografía.

Poco dimorfismo sexual tiene, de modo que los sexos son prácticamente indistinguibles; el macho suele tener las partes negras de tono más intenso y brillante, y alguna diferencia en el tono de las cobertoras, pero que ni siquiera con el ave en la mano llegan a ser criterios muy seguros.

En los hábitats urbanos lo vemos a menudo sobre abetos y otras coníferas, y menos en caducifolios, aunque también. En la naturaleza su hábitat principal son los bosques de coníferas, en especial los de Pinus sylvestris, pero acepta casi cualquer tipo de arbolado, incluso de caducifolios.

Su área de reproducción abarca todas las zonas templadas de Eurasia, desde Portugal hasta Japón, y el borde norte de África.  Una distribución tan amplia, unido a su condición sedentaria (aunque presenta una cierta tendencia a ser ave “irruptiva”, sólo las poblaciones siberianas son realmente migratorias) ha propiciado la diferenciación de poblaciones bastante variadas en coloración, e incluso las orientales presentan crestas más o menos desarrolladas; se admiten hoy día nada menos que 21 subespecies, de las cuales podéis apreciar la diversidad y belleza de sus libreas aquí:

https://birdsoftheworld.org/bow/species/coatit2/cur/introduction?lang=es



Foto: José Vicente

En la Península Ibérica podemos encontrar la especie nominal en los Pirineos, y en el resto de ella la P. ater vieirae, endémica de la Península, y que es un poco mayor y de matices un poco más oliváceos.                      

Decíamos que tiene tendencia a ser especie irruptiva, lo que significa que a veces se producen desplazamientos masivos a zonas relativamente alejadas, debido no a la estacionalidad, sino a la dificultad de encontrar alimento invernal en algunas regiones, siendo la causa más probable la alternancia entre cosechas de piñones abundantes y escasas, de forma que, tras supervivencias invernales altas, puede una población relativamente numerosa verse incapaz de hacer frente a un año de vacas flacas sin trasladarse en busca de regiones más prósperas. Sí, sí, de piñones. Porque aunque se trata de un insectívoro típico, basa gran parte de su alimentación invernal en piñones, y en otoño los esconde activamente en las grietas de la corteza de las ramas, prefiriendo para ello las partes inferiores y laterales, donde son más difíciles de descubrir, especialmente por aves de menores aptitudes acrobáticas. 

La puesta es de 7-8 huevos en promedio, pudiendo llegar hasta doce. Saca una o a veces dos puestas anuales, con alta probabilidad de que los pollos lleguen a volar; esto se compensa con una vida relativamente corta, ya que no suelen durar más de 3 o 4 años, aunque se han citado longevidades extremas de hasta 9,5 años. 

Hace sus nidos en agujeros, pudiendo realizarlos en troncos huecos, en resquicios de muros o en taludes; puede aprovechar a veces huras de ratones, o resquicios en nidos abandonados de urracas o incluso de ardillas; no es por tanto, tan dependiente de la existencia de arbolado viejo como podríamos suponer; aunque prefiere los bosques de coníferas añosos, ocupa también los de repoblaciones jóvenes, además de poderse encontrar también en formaciones de caducifolios. En la construcción del nido se implica más la hembra, que lo hace con musgo, telarañas y material de relleno interior como plumas o pelo o pelusas vegetales. Los huevos son blancos con moteado rojizo, y al parecer los incuba sólo la hembra, alimentada entonces por su consorte, durante un par de semanas, y otras dos y pico duran los polluelos en el nido, tras las cuales saldrán con un plumaje no muy distinto al adulto, aunque con tono más mate, con el babero negro más pequeño, las mejillas y mancha nucal amarillentas, y las rectrices más apuntadas




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 En el buen tiempo alimentan los garrapinos a sus crías y a ellos mismos con arañas e insectos, tanto adultos como huevos o larvas, incluidas las de la procesionaria del pino; en el invierno, cuando el menú de bichejos escasea y necesitan menos proteínas por no estar criando ni mudando, y más energía para aguantar el frío, sobreviven mayormente de piñones y otras semillas, cuanto más oleosas mejor; en la ciudad se les ve a menudo rebuscando las semillas de tuya oriental, quizá porque le gusten especialmente, o quizá porque llame más la atención por estar más en el exterior de la copa que cuando rebusca en los pinos o abetos. El caso es que en invierno la termorregulación le exige un gran coste energético: se ha comprobado que puede llegar a acumular grasa a lo largo del día aumentando hasta un 10% de su peso corporal para perderla durante la noche. Se mueve a menudo en esta época en bandos mixtos con otros páridos, y tienden a repartirse el espacio relegando al pequeño garrapinos a las zonas más periféricas de las copas, por ser el más dominado pero también el más ligero y mejor apañado para hacer acrobacias en los extremos de las ramillas o en las acículas.

Foto: José Vicente
La población europea puede que ande por los 50 millones de adultos, por decir algo, y la española por tres; parece ser que la tendencia es creciente, auspiciada sobre todo por las repoblaciones de coníferas; la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, o IUCN si la queremos nombrar en inglés) lo considera de “preocupación menor”, y la legislación española lo incluye en su Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazada.

La especie fue nombrada por Linneo en 1758, incluyéndola en el género Parus, en el cual se ha mantenido hasta hace pocos años, siendo ésta una palabra latina con la que ya desde antiguo se denominaba a los carboneros y herrerillos, mientras que ater, también latina, significa necro mate. El nombre de Periparus fue propuesto en 1884, por entonces como subgénero, por Edmonde de Sélys Longchamps, ornitólogo, entomólogo y miembro del Partido Liberal, que llegó a ser presidente del Senado de su país y al que debemos fructíferos aportes al conocimiento de la fauna de odonatos, neuróperos y ortópteros de Europa.

Foto: José Vicente