lunes, 25 de mayo de 2026

AVE DEL MES mayo 2026


Estornino negro
 
Sturnus unicolor Temminck, 1820 

 

Inglés: Spotless Starling
Francés: Étourneau unicolore 
Cruz y ruina de quienes intentan reconocer las aves de oído son los estorninos, tanto el negro como el pinto, porque son unos imitamonas de cuidado. No sólo remedan los cantos y reclamos de otras aves, sino también ruidos de elementos inanimados, o incluso la voz humana si se los domestica. Se cree que este enriquecimiento de su propio repertorio canoro puede ser un sistema para exhibir inteligencia ante las potenciales parejas. 
Foto: José Vicente

 

Foto: José Vicente

 


Son fáciles de reconocer desde lejos los estorninos negro y pinto (pero no de distinguirse entre sí), por su cabeza y pico alargados y su cola corta y aspecto fondón (la casta del tordo: la cara fina y el culo gordo). Tordos los llamamos por aquí, pero no deben confundirse con los verdaderos tordos o zorzales del género Turdus, que no son ni de la misma familia. Nuestro referente de este mes es un pájaro de alrededor de 22 cm de largo y de 90 gramos, de hábitos no migradores y de distribución bastante restringida: Península Ibérica y Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, y norte de África desde Marruecos hasta Túnez. Siendo una especie de preferencias claramente mediterráneas, su área de distribución se solapa en el nordeste de la Península Ibérica con el área de cría de su congénere el estornino pinto, netamente eurosiberiana.
El plumaje es casi igual en ambos sexos, y es el otoñal algo más apagado que el nupcial y con algunas pintas, sobre todo en las hembras y los ejemplares de primer año. Varía sin embargo el color del pico, que siendo oscuro en otoño, se pone, ya para primeros de año o incluso antes, de color amarillo intenso, con la base azulada en los machos y rosada en las hembras.
Es completamente omnívoro; en el buen tiempo prefiere el alimento animal, porque abunda y es proteico, y está constituido en su mayor parte por coleópteros, mostrando gran apetencia por larvas hipogeas. Es más vegetariano en otoño, por abundar entonces la fruta, los granos y las bellotas, y en invierno por escasear los insectos.

Es malquerido por la gente de campo por alimentarse y dormir en las tolvas estropeando con sus heces más pienso del que come, y por atacar las cosechas de aceitunas, cerezas y toda clase de frutas, aunque en estos casos puede hacer más beneficio que daño por preferir las agusanadas. Está documentada su acción dispersadora de semillas de guindas, aceitunas, moras y escaramujos, entre otras. No sucede así con otras blandas como las de gramíneas, que no resisten la acción trituradora de su molleja. 

Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

 

Es especie más bien gregaria, que busca su pitanza en grupitos de media o una docena en el buen tiempo, o de varias decenas o más de cien en invierno. 
Cría en oquedades, en muchas ocasiones dependiendo del ser humano; la mayor parte de las veces anida bajo tejas, pero puede hacerlo en cualquier cavidad de árboles, muros o cajas nido. La puesta suele ser de 4 o 5 huevos; a veces se encuentran hasta 9, pero puede que no sean todos de la misma madre, porque es relativamente frecuente el nidoparasitismo intraespecífico. La mitad o dos tercios de los machos son poligínicos, emparejándose con dos o más hembras. Además son relativamente frecuentes las fecundaciones extraconyugales. O sea, que, entre unas cosas y otras, la estructura familiar es un poco revoltijo. La incubación la efectúa principalmente la hembra, aunque está documentado que algunos machos llegan a desarrollar placa incubatriz. 
Los pollos abandonan el nido a las tres semanas, unos días más o unos días menos, y lo hacen con un plumaje pardo grisáceo, igual al que presentan los estorninos pintos coetáneos, de los que son prácticamente indistinguibles, y que pronto irán mudando para adquirir el de primer otoño. Se cree que las hembras suelen empezar a reproducirse al año y los machos a los dos o incluso tres. 

Terminada la época de cría, se reagrupan en bandos que establecen dormideros comunales (aquí en Salamanca empiezan últimamente a reagruparse ya a mediados de julio). Se forman así grupos numerosos a los que, a la llegada del frío, se añaden los bandos de estorninos pintos que bajan de invernada, juntándose unos y otros por decenas de miles, con la malsana costumbre de establecer sus dormideros en las ciudades, y dejar sepultado en excrementos todo lo que haya debajo, obligando a los ayuntamientos no sólo a incrementos de la limpieza viaria a veces imposibles cuando hiela, sino también a realizar acciones disuasorias, consistentes en uso de pirotecnia menor, grabaciones de voces de depredadores y de sus propios sonidos de alarma, y molestias luminosas, todas ellas de escaso éxito, y no exentas de quejas por las molestias a las mascotas y a colectivos humanos especialmente sensibles como los autistas. 

Foto: Carlos A. Ramírez

En plumaje otoñal, antes de que se les desgaste según va entrando el invierno, suelen tener algunas pintas claras las hembras adultas y los ejemplares de primer otoño de ambos sexos (más las hembras que los machos); por ello en esta época pueden plantearse dudas de identificación con respecto al estornino pinto. En este último, por el contrario, tienen los jóvenes menos pintas que los adultos, por lo que las principales dudas se dan entre los machos de primer otoño pintos (los menos manchados de su especie, salvo el plumaje pardogrís de pollo) y las hembras negras de primer otoño (las más pinteadas de su especie). Se apunta como criterios relativamente diferenciadores para estos casos el tono de las pintas, más ocráceo en el pinto, o el tener los negros por lo general pocas en la cara y píleo, pero lo más discriminador es el ribeteado pardo de las rémiges, ancho en los pintos y poco o nada apreciable en los negros. Con todo, algunos individuos pueden ser difíciles de asignar incluso en buenas condiciones de observación (lo cual ya es mucho suponer), entre otros motivos porque puede tratarse de híbridos, que haberlos, haylos. 
La Lista Roja de la UICN considera la población mundial estable y le asigna la categoría de “preocupación menor”. En España no está incluida en Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y su población se considera creciente; no obstante, no está contemplada, en Castilla y León al menos, como cinegética, a diferencia del estornino pinto. 
Foto: José Vicente

La descripción de la especie se la debemos al prolífico naturalista holandés Coenraad Jacob Temmink (1778-1858), y la del género Sturnus a Linneo. Sturnus es palabra latina que ya designaba a estos pájaros en el latín clásico y de la que derivan el nombre español y otros de diversas lenguas romances, y parece ser que su origen se remonta a alguna palabra del indoeuropeo (posiblemente “storo” o algo similar) de la que también derivarían nombres como el inglés starling (en este caso con sufijo diminutivo) y otros del ámbito de las lenguas germánicas.

viernes, 24 de abril de 2026

AVE DEL MES abril 2026

 

Mochuelo común

Athene noctua Scopoli, 1769

Inglés: Little Owl

Francés:    Chouette chevêche

  

Foto: Carlos A. Ramírez
Foto: Carlos A. Ramírez

Este mes traemos a estas líneas uno de nuestros estrígidos más pequeños (poco más grande que el autillo), al que se puede ver de vez en cuando activo a la luz del día, posado en cualquier oteadero, del que huirá a poco que nos acerquemos, con vuelo bajo y ondulante. Comparte con otras rapaces nocturnas las características propias del grupo, como pies emplumados y con tendencia a colocar dos dedos hacia atrás, o los ojos frontalizados para tener visión estereoscópica, enormes y fijos, cuya inmovilidad tiene que compensar con sus simpáticos movimientos de estiramiento y giros de cabeza.

Foto: Carlos A. Ramírez


Mide alrededor de 21 a 24 cm, y pesa alrededor de 150 o 200 gramos. Son las hembras un poco más grandes que los machos, pero no tanto como para poder sexar mediante el tamaño, y el plumaje no tiene tampoco dimorfismo sexual apreciable.



Foto: Carlos A. Ramírez




La especie habita por todas las zonas templadas de Eurasia, y en buena parte de África septentrional, llegando hasta Somalia. Fue introducida en Gran Bretaña a mediados del siglo XIX, y en Nueva Zelanda a principios del XX.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/db/AtheneNoctuaIUCN.svg

 

Foto: Carlos A. Ramírez

Por aquí tenemos la subespecie vidalii, que habita en Iberia, Francia, Bélgica y Paises Bajos, y que es más oscura que la supespecie típica, con las marcas más contrastadas y tono menos rojizo.

Habita tanto en las zonas mediterráneas como en las atlánticas, en paisajes más bien abiertos, evitando bastante los bosques cerrados y las montañas. Se refugia y anida en casi cualquier tipo de agujero o escondite, ya sea en troncos huecos, majanos, ruinas, edificios abandonados o madrigueras de conejos. Es especie sedentaria y poco proclive a los grandes desplazamientos; los jóvenes raramente se dispersan a más de unos pocos kilómetros, o a lo sumo decenas de kilómetros, de su lugar de nacimiento, y los adultos tampoco se alejan mucho del territorio en invierno, aunque sí pueden extender su área de campeo e incluso reunirse en grupos en zonas de alimentación adecuadas.

Foto: Carlos A. Ramírez

Basa su alimentación en cualquier animalillo de tamaño adecuado, ya sean roedores, musarañas, pajarillos, reptiles o insectos grandes y lombrices. Es de conducta monógama y territorial, y parece ser que mantiene fidelidad de unos años a otros tanto con la pareja como con el lugar elegido para nidificar. Pone los huevos en oquedades en las que no aporta material alguno en número de alrededor de cuatro, y generalmente cría una sola pollada al año. 


El macho se dedica a suministrar alimento a la hembra  mientras incuba y cuando los polluelos son pequeños, hasta que se los puede dejar solos para sumarse la madre a la actividad venatoria. Un mes escaso viene a durar la incubación, y los polluelos hacia las 7 semanas ya salen del nido, pero tardarán todavía una semana o más en echar a volar. Salen con plumaje parecido al adulto, siendo la principal diferencia el color pardo más uniforme de la cabeza, y se reproducirán por primera vez al año siguiente. Se menciona una longevidad potencial de unos 16 años y no parece inusual que alcancen algunos los 8 o 9 años en la naturaleza.


Se estima que la población europea puede ser de millón y pico o dos de adultos, y la mundial entre cinco y quince millones.

No se conoce con seguridad su tendencia demográfica mundial, pero en España es mala: los datos del programa SACRE arrojan un descenso del 50% de los efectivos entre 1998 y 2018. Entre sus amenazas principales están la destrucción del hábitat por urbanización o intensificación agrícola, la pérdida de presas y contaminación con pesticidas, y los atropellos.

El Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial lo protege, sin incluirlo en el Catálogo de Especies Amenazadas.

Foto: Carlos A. Ramírez

El género y la especie fueron descritas por Giovanni Antonio Scopoli, quien le dio el nombre de Athene por ser atributo o mascota de la diosa griega de la sabiduría y la estrategia militar, Palas Atenea, así como de su versión latina, Minerva. La palabra noctua viene significando “nocturna”, derivando del latín nox-noctis (noche), y parece ser que era utilizada por los clásicos para nombrar a rapaces nocturnas pequeñas y consideradas amables, a diferencia de las striges, de condición malévola y brujeril y sospechosas de alimentarse de la sangre de los niños.


lunes, 23 de marzo de 2026

AVE DEL MES marzo 2026

Chochín paleártico
Troglodytes troglodytes (Linnaeus, 1758) 

Inglés: Eurasian Wren
Francés: Troglodyte mignon

Este mes toca, o elegimos, hablar de un pequeño insectívoro, de 10 cm escasos y unos 10 gramos de peso, que pasa fácilmente desapercibido a nuestra vista por ser escondedizo y amigo de sitios umbríos y nemorales, que se busca la vida brincando por zarzas, setos, enredaderas y sotobosques, o hurgando en el mantillo, siempre presto a esconderse a poco que se le moleste.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

Viendo su mapa de distribución, https://es.wikipedia.org/wiki/Troglodytes_troglodytes#/media/Archivo:TroglodytesTroglodytesIUCN.svg,  vemos que abarca toda la zona templada de Eurasia desde Portugal hasta Japón, y algo del norte de África, faltando sin embargo en amplias zonas de Asia, posiblemente por su carácter estepario y escaso en sus biotopos preferidos. En la Península Ibérica es más ubicuo en la zona atlántica, mientras que en la mediterránea se acomoda a sotos y jardines, allí donde la humedad edáfica o el riego le aseguran un ambiente fresco durante todo el año y por el cuidado de setos, el descuido de ruinas y solares o el respeto a la vegetación de riberas encuentra una cobertura arbustiva densa. Son nuestras poblaciones peninsulares sedentarias, y se les añaden en invernada otros contingentes venidos de más al norte. Es el único representante en la región Paleártica (o sea, Eurasia no tropical y norte de África) de una familia, la de los Troglodytidae, que se cree originaria de América, continente en el que habitan la casi totalidad del centenar aproximado de especies reconocidas. (Para conocer de un vistazo las regiones zoogeográficas que describió Alfred Russell Wallace, pincha aquí https://es.wikipedia.org/wiki/Ecozona#/media/Archivo:RegionesBiogeograficas.png
Foto: Carlos A. Ramírez


Su alimentación se basa mayoritariamente en larvas de lepidópteros y coleópteros, pero incluye también larvas y adultos de cualquier insecto o invertebrado de tamaño adecuado, incluso de algunos que puede capturar en la superficie del agua desde alguna planta acuática o ramilla colgante, e incluso alguna semilla cuando la carestía invernal le obliga. Los adultos de ambos sexos tienen plumajes idénticos, y el juvenil parecido, apenas algo menos contrastado y más esponjoso. 
Foto: Carlos A. Ramírez


Es especie poligínica. Cada macho, si tiene buen territorio y se le da bien, puede aparearse hasta con dos o tres hembras, o a veces hasta con cuatro. Empieza el macho a construir un par de nidos, resguardados en oquedades de piedras, muros o árboles, o a veces escondidos entre la vegetación espesa, esféricos y con una abertura lateral; si tiene éxito en atraer con ellos a una o dos hembras, éstas acaban de acomodar los nidos y el macho empezará de nuevo a construir para intentar atraer a alguna más. Cada hembra suele sacar un par de nidadas al año, cada una con un promedio de media docena de huevos; se han documentado puestas mucho mayores, que se sospecha que pueden ser de dos hembras que hayan usado el mismo nido.Las hembras incuban durante un par de semanas, y otros 16 días suelen estar los polluelos en el nido, y otro par de semanas siguen siendo atendidos por su madre, y por el padre, si es que les toca algo en el reparto de su tiempo. Linneo describió la especie en 1758 bajo la denominación de Motacilla troglodytes. 


El nombre de troglodytes, o cavernícola, es de origen griego y alude a la forma de su nido y a su querencia por meterse en oquedades para anidar y para usarlas como refugio comunitario en las noches de inverno, en las que se juntan varios individuos, o incluso hasta varias docenas en casos raros, para conservar el calor de sus pequeños cuerpecillos como buenamente pueden. Se dice que el nombre vernáculo del chochín se le dio por el parecido del plumaje con el de la chocha o becada. 
 La Lista Roja de la UICN lo considera “preocupación menor” y estima, con datos referidos a 2012, una población mundial de 215,000,000 - 379,999,999 adultos. En el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial está incluido, sin catalogar como amenazado. La población nidificante española se cree que es superior a los 5 millones de individuos, con tendencia creciente.
Foto: Carlos A. Ramírez

sábado, 28 de febrero de 2026

AVE DEL MES febrero 2026

 

Garceta grande

Ardea alba Linnaeus,1758

Inglés: Great White Egret

Francés: Grande aigrette

 

Foto: Carlos A. Ramírez

Hoy traemos a la garceta grande, también llamada garza blanca, nombre éste con menos solera pero más propiedad, una vez que los estudios moleculares han mostrado que está más emparentada con las garzas que con las garcetas del género Egretta en el que hasta hace poco se incluía.

De dimensiones parecidas a las de la garza real, aunque más ligera y larguirucha, mide casi un metro de larga, y algo más de metro y medio de envergadura, y un peso de 900 o 1000 gramos
Asociada siempre a zonas húmedas, se alimenta de peces, anfibios y otros bichejos acuáticos como insectos grandes y cangrejos, y en menor medida de roedores, culebras y langostas.

Foto: Carlos A. Ramírez
Foto: Carlos A. Ramírez


Es un ave cosmopolita que, excepto en la Antártida, podemos decir que habita en todos los continentes, si consideramos incluida la subespecie del sureste asiático y Oceanía (Ardea alba modesta), que antes estaba separada como especie independiente. La población europea está mayoritariamente concentrada en el Sureste.


En España se consideraba una invernante rara, pero en las últimas décadas se ha extendido notablemente; se detectó como reproductora desde finales de los 90 en el Delta del Ebro y en Doñana, y en la actualidad es fácilmente visible en invernada casi en cualquier sitio. Aquí mismo, en Salamanca capital, es difícil en el tiempo de invernada darse una caminata por la orilla del río sin ver más de una. Es especie parcialmente migratoria, ya que las poblaciones de zonas templadas de Europa pasan el invierno en el sur del continente, norte de África y algunas incluso al sur del Sahara. Las poblaciones tropicales y las del hemisferio Sur son sedentarias.
 
Foto: Carlos A. Ramírez


 No presenta dimorfismo sexual apreciable. En el tiempo del cortejo se desarrollan plumas ornamentales en el cuello, y otras más largas, eréctiles y con flecos a partir de las escapulares, y les cambia el color del pico, que se pone en la subespecie típica negruzco, a veces con la base amarillenta, negro todo él en las subespecies orientales, y sólo en su borde superior en la americana. Las patas, sobre todos las partes superiores, amarillean o enrojecen en mayor o menor medida, y el lores se vuelve de color verde azulado brillante; todos estos cambios de coloración revierten pronto, cuando acaba la época del jolgorio y empieza la de las obligaciones incubatorias.

 
Gusta de anidar en colonias multiespecíficas mezclándose con toda clase de zancudas, y construye sus nidos en árboles o en carrizales, con palitroques  apilados en una estructura de alrededor de 1 m de diámetro y revestida de material algo más fino como hierba o juncos, que construyen los dos cónyuges; generalmente lo empieza el macho antes de emparejarse, y utiliza la plataforma para atraer desde ella a alguna hembra, pues al parecer es un ave que practica la monogamia sucesiva, o sea, que cambia cada año de pareja. Es la construcción y mantenimiento del nido una terea que no acaba nunca, porque anidan en colonias populosas y mal avenidas en las que se roban el material unos a otros. Las puestas suelen ser de tres a cinco huevos, raramente de dos o de seis. Los dos miembros de la pareja los incuban, durante unos 25 a 27 días. La eclosión es asincrónica. Los pollos nacen con las partes dorsales cubiertas de plumón blanco, y son alimentados por regurgitación; a las tres semanas ya se pasean por las ramas aledañas al nido, y al mes y medio ya han completado su desarrollo. Se independizarán con un plumaje similar al de los adultos no reproductores, una vez dispersados parece ser que no presentan filopatria, y se cree que suelen tener sus primeras polladas a los dos o tres años de edad.
Foto: Carlos A. Ramírez

Entre sus principales amenazas está el deterioro de los humedales, por sobreexplotación de acuíferos, urbanización o contaminación. Antiguamente era muy perseguida para el uso de sus plumas ornamentales en la fabricación de sombreros de mujer.
En España (como en el resto de Europa) su población va en aumento; está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazada.
A nivel mundial su población se considera estable por parte de la Lista Roja de la UICN, con estatus de “preocupación menor”, estimando una población de entre 1.100.000 y 1.600.000 adultos.
La especie fue descrita por Linneo en su X edición del Systema Naturae, con la denominación que hoy en día conserva, o más bien diríamos que “ha recuperado”, ya que desde 1817 se segregó junto con las otras garcetas en el género Egretta, y posteriormente se acuñó para ella también el monotípico género Casmerodius, en el que la incluían los que intuían que no está tan emparentada con las otras garcetas pero no se atrevían a incluirla en Ardea. Este último es el nombre que ya los clásicos daban en latín a las garzas. Egretta parece ser que es un latinajo de neoformación a partir del francés “aigrette”, palabra que se cree de origen anglonormando y que designa a las garcetas. Casmerodius se origina a partir del griego "herodion" (garza), y sobre “casme”, se leen en Internet conjeturas diferentes, y el sabio que acuñó el nombre en 1842 ya no vive para poder preguntarle.

Foto: Carlos A. Ramírez

lunes, 26 de enero de 2026

AVE DEL MES enero 2026

Milano real

Milvus milvus (Linnaeus, 1758)

Foto: Carlos A. Ramírez

Inglés: Red Kite

Francés: Milan royal

 Es nuestro protagonista de este mes un Accipítrido de 60 y pico cm de largo y alrededor de 1,50 m o poco más de envergadura, y viene a pesar alrededor del kilo. Aparte de él sólo otras dos especies tiene el género Milvus: el milano negro, M. migrans, estival en Europa y Asia templada, residente en el sureste asiático e invernante en África y Oceanía, y el milano piquigualdo, M. aegyptium, que habita en África Subsahariana, valle del Nilo y costa suroccidental de la Península Arábiga y ha sido considerado a veces como conespecífico de M. migrans.

Al milano real podemos verlo con facilidad y abundancia en invierno, no tanto en verano por ser invernante gran parte de la población, mientras se pasa las horas muertas volando sin gran esfuerzo, de forma casi todo el tiempo pasiva, dejándose llevar como una cometa, que así lo llaman los anglosajones, en busca de cualquier cosilla de que alimentarse; es para esto un oportunista, especializado en nada, que complementa sus aptitudes de caza mediocres con la búsqueda de carroña, bichejos de poca monta o desperdicios de mataderos; frecuenta los muladares, granjas y vertederos y prospecta las carreteras en busca de cadáveres atropellados, además de cazar cualquier ave o pequeño mamífero con las facultades mermadas, así como  insectos grandes, batracios, roedores, algún que otro pez o cualquier cosa que pille, incluida la presa de alguna otra rapaz pequeña que se la deje quitar.

Foto: Carlos A. Ramírez

No tiene dimorfismo sexual apreciable. Los juveniles se diferencian por tener menos contrastado el color de la cabeza, cola algo más corta y menos ahorquillada, bordes pálidos bien visibles en las supracobertoras alares medianas y mayores, una línea clara más o menos definida en el borde de las infracoberteras alares y sobre todo por el pecho y vientre de tono general claro, por estar mayoritariamente estriados de marrón sobre blanquecino, y en los adultos de negro sobre marrón.

El área de reproducción de la especie se reduce prácticamente a las zonas templadas y sureñas de Europa, y quizá alguno que otro en el norte de África. En Cabo Verde se da una subespecie propia, la Milvus milvus fasciicauda, que presenta un aspecto, por tamaño, silueta de vuelo y coloración, casi intermedio entre la subespecie típica y el milano negro. 

Foto: Carlos A. Ramírez

Distribución de Milvus milvus en España: III Atlas de las aves en época de reproducción en España

Distribución mundial según Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Milvus_milvus

Construye el nido en árboles de buen porte, con ramas entrelazadas de forma tosca y relleno con material más suave, como hojarasca, hierbas, lana o incluso plásticos y  andrajos.  Pone de uno a tres huevos por lo general; raramente hasta cinco, y son blancos moteados de parduzco y de tamaño similar a los de gallina. La incubación la realiza la hembra, relevada durante cortos periodos por el macho, y dura algo más de 30 días; empieza desde la puesta del primer huevo, por lo que la eclosión es asíncrona. La hembra se queda en el nido protegiendo a los pollos durante sus primeras dos semanas, siendo todos alimentados por el macho, y luego se va a buscar comida dejándolos solos cuando se tercia. Mes y medio o poco más tardan los pollos en empezar a deambular por fuera del nido, y algunas semanas más en echar a volar, y generalmente tendrán su primera prole a los dos años de edad. En invierno, suelen juntarse los milanos reales en dormitorios comunales. 

Los de la población reproductora española pueden quedarse en invierno bastante aquerenciados al territorio de reproducción, más los machos que las hembras, o divagar en busca de comida por otras zonas, y no faltan los que les da por cambiar de hábitos de un año para otro y marcharse a criar a Centroeuropa.

Foto: Carlos A. Ramírez

 

La población reproductora española andará por las 2.500 parejas; tuvo una fortísima regresión poblacional a lo largo del siglo XX, causada por la persecución directa generalizada a todas las rapaces y por los efectos de pesticidas organoclorados como el DDT, que afortunadamente está empezando a revertir, y está protegida por la normativa española bajo la catalogación de “en peligro de extinción”; cría en la actualidad en la Península, Baleares; de Canarias se extinguió en los años 70. En invierno acogemos un importante contingente de invernada, procedente sobre todo de Alemania  y Francia. En todo caso parece que la población reproductora parece estar en regresión en las zonas más al sur y desplazándose a las norteñas, quizá por el cambio climático o  quizá por los programas de conservación y reintroducción, con alimentación suplementaria incluida que se están llevando a cabo en países como el Reino Unido.

Foto: José Vicente

La UICN estima, con referencia a 2020, una población mundial, que es casi lo mismo que decir europea, de 60 a 70.000 adultos, con tendencia creciente, y catalogación de “preocupación menor”. Parece ser que en la actualidad su principal amenaza son los envenenamientos ilegales y la intoxicación secundaria por comer roedores y otras presas envenenadas, y en menor medida las electrocuciones y los atropellos cuando baja a carroñear sobre víctimas previas del tráfico.

Foto: Carlos A. Ramírez

La palabra “milvus”, utilizada para describir la especie por Linneo en 1758 bajo el nombre de Falco milvus, y como género por Bernard Germain de Lacépède en 1799, es el nombre que ya se le daba en latín clásico, sin que se conozca más de su origen remoto, y que derivó en la palabra milano y en palabras parecidas de otros idiomas, a través de derivados como milvinus.