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sábado, 28 de febrero de 2026

AVE DEL MES febrero 2026

 

Garceta grande

Ardea alba Linnaeus,1758

Inglés: Great White Egret

Francés: Grande aigrette

 

Foto: Carlos A. Ramírez

Hoy traemos a la garceta grande, también llamada garza blanca, nombre éste con menos solera pero más propiedad, una vez que los estudios moleculares han mostrado que está más emparentada con las garzas que con las garcetas del género Egretta en el que hasta hace poco se incluía.

De dimensiones parecidas a las de la garza real, aunque más ligera y larguirucha, mide casi un metro de larga, y algo más de metro y medio de envergadura, y un peso de 900 o 1000 gramos
Asociada siempre a zonas húmedas, se alimenta de peces, anfibios y otros bichejos acuáticos como insectos grandes y cangrejos, y en menor medida de roedores, culebras y langostas.

Foto: Carlos A. Ramírez
Foto: Carlos A. Ramírez


Es un ave cosmopolita que, excepto en la Antártida, podemos decir que habita en todos los continentes, si consideramos incluida la subespecie del sureste asiático y Oceanía (Ardea alba modesta), que antes estaba separada como especie independiente. La población europea está mayoritariamente concentrada en el Sureste.


En España se consideraba una invernante rara, pero en las últimas décadas se ha extendido notablemente; se detectó como reproductora desde finales de los 90 en el Delta del Ebro y en Doñana, y en la actualidad es fácilmente visible en invernada casi en cualquier sitio. Aquí mismo, en Salamanca capital, es difícil en el tiempo de invernada darse una caminata por la orilla del río sin ver más de una. Es especie parcialmente migratoria, ya que las poblaciones de zonas templadas de Europa pasan el invierno en el sur del continente, norte de África y algunas incluso al sur del Sahara. Las poblaciones tropicales y las del hemisferio Sur son sedentarias.
 
Foto: Carlos A. Ramírez


 No presenta dimorfismo sexual apreciable. En el tiempo del cortejo se desarrollan plumas ornamentales en el cuello, y otras más largas, eréctiles y con flecos a partir de las escapulares, y les cambia el color del pico, que se pone en la subespecie típica negruzco, a veces con la base amarillenta, negro todo él en las subespecies orientales, y sólo en su borde superior en la americana. Las patas, sobre todos las partes superiores, amarillean o enrojecen en mayor o menor medida, y el lores se vuelve de color verde azulado brillante; todos estos cambios de coloración revierten pronto, cuando acaba la época del jolgorio y empieza la de las obligaciones incubatorias.

 
Gusta de anidar en colonias multiespecíficas mezclándose con toda clase de zancudas, y construye sus nidos en árboles o en carrizales, con palitroques  apilados en una estructura de alrededor de 1 m de diámetro y revestida de material algo más fino como hierba o juncos, que construyen los dos cónyuges; generalmente lo empieza el macho antes de emparejarse, y utiliza la plataforma para atraer desde ella a alguna hembra, pues al parecer es un ave que practica la monogamia sucesiva, o sea, que cambia cada año de pareja. Es la construcción y mantenimiento del nido una terea que no acaba nunca, porque anidan en colonias populosas y mal avenidas en las que se roban el material unos a otros. Las puestas suelen ser de tres a cinco huevos, raramente de dos o de seis. Los dos miembros de la pareja los incuban, durante unos 25 a 27 días. La eclosión es asincrónica. Los pollos nacen con las partes dorsales cubiertas de plumón blanco, y son alimentados por regurgitación; a las tres semanas ya se pasean por las ramas aledañas al nido, y al mes y medio ya han completado su desarrollo. Se independizarán con un plumaje similar al de los adultos no reproductores, una vez dispersados parece ser que no presentan filopatria, y se cree que suelen tener sus primeras polladas a los dos o tres años de edad.
Foto: Carlos A. Ramírez

Entre sus principales amenazas está el deterioro de los humedales, por sobreexplotación de acuíferos, urbanización o contaminación. Antiguamente era muy perseguida para el uso de sus plumas ornamentales en la fabricación de sombreros de mujer.
En España (como en el resto de Europa) su población va en aumento; está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazada.
A nivel mundial su población se considera estable por parte de la Lista Roja de la UICN, con estatus de “preocupación menor”, estimando una población de entre 1.100.000 y 1.600.000 adultos.
La especie fue descrita por Linneo en su X edición del Systema Naturae, con la denominación que hoy en día conserva, o más bien diríamos que “ha recuperado”, ya que desde 1817 se segregó junto con las otras garcetas en el género Egretta, y posteriormente se acuñó para ella también el monotípico género Casmerodius, en el que la incluían los que intuían que no está tan emparentada con las otras garcetas pero no se atrevían a incluirla en Ardea. Este último es el nombre que ya los clásicos daban en latín a las garzas. Egretta parece ser que es un latinajo de neoformación a partir del francés “aigrette”, palabra que se cree de origen anglonormando y que designa a las garcetas. Casmerodius se origina a partir del griego "herodion" (garza), y sobre “casme”, se leen en Internet conjeturas diferentes, y el sabio que acuñó el nombre en 1842 ya no vive para poder preguntarle.

Foto: Carlos A. Ramírez

viernes, 16 de noviembre de 2012

Azud de Riolobos: Comienza el invierno.

     A principios del pasado verano, tras saltar a la opinión pública la existencia de cientos de peces muertos en las orillas, y, ante la sorpresa de todos, la Confederación Hidrográfica del Duero decidió la inyección de  aproximadamente tres hectómetros cúbicos de agua en el Azud. 
     La reacción de la avifauna fue inmediata y el embalse volvió a tomar un aspecto algo similar a lo que fue hace pocos años. La cría de varias parejas de somormujo lavanco (Podiceps cristatus), la reaparición de los limícolas con buenas cifras, tanto para individuos como especies, espátulas (Platalea leucorodia), águila pescadora (Pandion haliaetus) y otras aves que desde hacía años que apenas se dejaban notar en el paso postnupcial, hicieron que se renovara nuestro interés en el Azud.
     La cantidad de agua introducida es insuficiente para recuperar los niveles idóneos para la conservación del humedal, si bien ha venido a paliar, en alguna medida, la lamentable situación que se encontraba. Bien entrado ya el otoño, se pueden hacer una serie de apuntes de cómo ha influido esta nueva situación en el Azud de Riolobos y su entorno con el cambio de estación.
     Por número, sin duda el cormorán grande (Phalacrocorax carbo) es uno de los grandes protagonistas. A principios del mes de septiembre aparecieron los primeros individuos sin dejar de aumentar su cantidad hasta hoy que ronda los 700 individuos, cifra record para el Azud. Permanecen todo el día alimentándose en el agua o descansando en las orillas para, al atardecer, abandonarlo en dirección suroeste posiblemente hacía algún dormidero en el río Tormes. Este año se va celebrar censo europeo de cormorán grande invernante, será un buen momento para conocer la importancia de estas cifras. 


Cormoranes grandes abandonando el Azud al atardecer.

    También es reseñable la presencia de grandes cantidades de láridos, especialmente gaviotas sombrías (Larus fuscus) y reidoras (Larus ridibundus), aunque no es descartable alguna otra especie. Las gaviotas, al igual que los cormoranes, permanecen en el Azud todo el día, pero este año su número ha aumentado significativamente. Como novedad este año, al atardecer acuden numerosos bandos desde el oeste posiblemente desde el CTR de Gomecello, utilizando el azud como dormidero. Su número debe ser superior a 600.
Gaviotas en el dormidero.

     Como todos los años, desde finales del mes de octubre podemos encontrar también a las grullas (Grus grus). Son fáciles de observar todo el día alimentándose en los campos de los alrededores para entrar al dormidero al anochecer. En estos momentos rondan las 400, si bien el número es muy variable. Habrá que esperar a que se asienten las poblaciones para determinar su invernada.


Grullas.

     Respecto de las anátidas, hay que destacar hasta 100 ánsares comunes (Anser anser) el día 28 de octubre, así como la presencia de un ganso cuya identificación exacta no se pudo realizar por las malas condiciones de la observación. En cualquier caso, gracias a las fotografías, se confirmo como un individuo de segundo año de ánsar careto (Anser albifrons). Respecto del resto, destacar la presencia de un grupo de 20 ánades rabudos (Anas acuta) y 5 porrones comunes (Aythya ferina) el día 28 de octubre. Asimismo, resulta fácil observar cucharas (Anas clypeata), silbones (Anas penelope), cercetas (Anas crecca) y frisos (Anas strepera) entre los numerosísimos azulones (Anas platyrhynchos).

Ánsares comunes.
     El paso, se ha reducido considerablemente desde mediados del mes de octubre y se puede dar por terminado. Aún así, existen observaciones interesantes como la de dos charrancitos (Sternula albifrons) el día 12 de octubre, chorlito gris (Pluvialis squatarola) el día 12 y el día 21 de octubre, dos agujas colinegras (Limosa limosa) el día 21. Igualmente, durante estos finales de octubre se han producido observaciones de más de 12 especies de limícolas aunque en pequeños números.

     Para terminar, también destaca la presencia de hasta 3 garcetas grandes (Ardea alba), una espátula común (Platalea leucorodia)  que parece estar sedimentada recuperando fuerzas y la presencia constante de al menos dos aguiluchos laguneros jóvenes marcados en nuestra campaña.

Espátula y garceta.

Esperemos que estas buenas perspectivas invernales se confirmen en los próximos días.


Ángel González Mendoza