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lunes, 24 de agosto de 2026

AVE DEL MES agosto 2026


    Collalba gris 

   Oenanthe oenanthe (Linnaeus, 1758)

  Inglés: Northern Wheatear

   Francés: Traquet motteux

  


Foto: José Vicente

Foto: José Vicente


    Si estáis por Salamanca y queréis disfrutar de su observación,  en  los jardines de la Avenida de Margarita de Austria, una vez rebasado el cementerio,  abunda estos días y se deja fotografiar con relativa facilidad. https://maps.app.goo.gl/5RTu4aspvGkkXJbG7

 Es un insectívoro migratorio de unos 15 o 16 cm de largo, o sea, un pelín mayor que el gorrión común, clasificado hoy en día dentro de la familia Saxicolinae y la familia Muscicapidae.



    Cría en casi toda la Eurasia no tropical, llegando a Groenlandia y el este de Canadá a través Europa, y a Alaska por Asia oriental; las que crían en el norte de África se han separado últimamente en una especie independiente, conocida como collalba del Atlas (Oenanthe seebohmi), cuyos machos tienen garganta negra y las partes ventrales blanquecinas. Hasta donde se sabe, todas ellas invernan en el África subsahariana, lo que para algunas supone un viaje de más de 15.000 km y otros tantos de vuelta, con sus correspondientes barreras marítimas, siguiendo unas rutas atávicas que se han ido alargando a la par que se colonizaban hacia el norte nuevos territorios de cría, sin que por ahora hayan sido capaces de romper con la milenaria tradición para invernar en lugares más cercanos y presumiblemente propicios de América y Asia.

https://birdsoftheworld.org/bow/species/norwhe/cur/introduction?lang=es

Foto: José Vicente

    El nombre de “gris” realmente sólo le pinta bien al macho en época nupcial, y sólo a sus partes dorsales y nuca. Las hembras son algo más parduzcas, y al macho en otoño, tras una muda postnupcial completa, se le pone el dorso más parduzco y le clarean los bordes de las plumas en las alas; se asemeja enconces algo más a las hembras, aunque suele ser en toda época identificable por el antifaz negro o negruzco, mientras que las hembras tienen las plumas auriculares algo más oscuras que las de alrededor pero no tan contrastadas, y no tan blanca la lista superciliar. 

Foto: José Vicente


    Es aficionada a eriales con poca vegetación y preferentemente pedregosos. Es especie monógama y anida en el suelo al abrigo de alguna grieta en el roquedo, en pedrizas, en muros o en huras de conejo. Puede sacar dos polladas anuales. Los huevos son azulados, y su número es bastante variable, a menudo 5 o 6. Los polluelos son alimentados por los dos progenitores, y echan a volar a los 15 días, y tardarán otros tantos en independizarse.

    Los juveniles salen con un plumaje parduzco, con la cabeza moteada de claro y sin el diseño en antifaz ni lista superciliar, y con mucho marrón en las rémiges, con lo cual se parecen poco a los adultos salvo por el blanco de la cola y el obispillo y los ademanes. 

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente

    Tras una muda postjuvenil incompleta, adoptan ya una librea de primer otoño bastante parecida a la de las hembras adultas. 

    ¿Y cómo distinguir entre los juveniles de collalba gris y rubia, cuando las guías de campo no lo explican? Aquí nos da la pauta Javier Blasco-Zumeta: Dorso y pecho con moteado débil en la gris, y fuerte en la rubia. ¿Y qué hay de los de collalba negra? Pues que son negruzcos, así que no hay confusión que valga.

https://www.blascozumeta.com/specie_files/11589_Identificacion_Oenanthe.pdf

    La subespecie que cría por aquí, y en toda la zona sur de su área de cría, es la O. o. libanotica, de coloración en el macho más pálida en el dorso y en las partes ventrales. La subespecie nominal cría más al norte de Eurasia y en Alaska, incluso llegando al oeste de Canadá. Hay otra tercera subespecie descrita, O. o. leucorhoa, que es la que cría en Groenlandia, Islandia y Este de Canadá, de mayor tamaño y con machos de tonos ocráceos intensos en el pecho y partes ventrales, y es también la que tiene la proyección primaria más larga, como respuesta a sus necesidades migratorias de larguísima distancia. No obstante, donde coinciden las subespecies en el periodo migratorio, resulta a menudo difícil o imposible en las observaciones de campo la determinación subespecífica segura, debido a la variación individual y fenológica y al mestizaje.


Foto: José Vicente


    Se ha estimado que la población reproductora española puede ser de millón y pico de ejemplares, con tendencia decreciente. Está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección especial, pero no en el Catálogo de Especies Amenazadas. 



    La Lista Roja de la UICN también le supone a nivel mundial una tendencia decreciente; la tiene catalogada como “preocupación menor” y le adjudica una población de entre 10 y 500 millones de adultos, o sea que no saben cuántos hay.

Foto: José Vicente

    La especie fue descrita por Linneo en su décima edición del Systema Naturae, bajo la denominación de Motacilla oenanthe. Es esta última una palabra de origen griego que deriva por lo visto de oenos (vino) y anthos  (flor), y que al parecer ya usaban los clásicos para designar a alguna especie de ave cuya llegada a Europa suponían coincidente con la floración de la vid. Designa también en Botánica, igualmente a propuesta de Linneo, a cierto género de plantas venenosas de la familia de las Umbelíferas o Apiáceas, como el nabo del diablo (Oenanthe crocata L.), en este caso en alusión al supuesto olor a vino de sus flores.


lunes, 22 de junio de 2026

AVE DEL MES junio 2026



Pico picapinos
Dendrocopos major (Linnaeus, 1758)

Inglés: Great Spotted Woodpecker

Francés: Pic épeiche


    Nuestro referente de este mes es un pájaro carpintero de unos 23 cm de largo y alrededor de 80 gramos, lo que es tanto como decir que su tamaño se asemeja al de un estornino, y pese a lo contrastado de su librea y ser bastante común en nuestras riberas y bosquetes periurbanos se las ingenia para ser visto relativamente poco; se pasa la vida moviéndose por los árboles y raramente baja al suelo.
    Comparte con el resto de miembros de la familia de los Pícidos las características de pies zigodáctilos, lengua protráctil y plumas de la cola con los raquis reforzados para apoyar en los troncos cuando el ave se sujeta en vertical.
    Significa lo de pies zigodáctilos que tiene dirigido hacia atrás el cuarto dedo (el externo), además del primero como es habitual en las aves. No obstante, tiene dicho dedo externo en el pico picapinos un juego que le permite desplazar su orientación desde totalmente hacia atrás hasta el ángulo recto con el eje del cuerpo.
    De la lengua de los pájaros carpinteros podemos decir que es protráctil, larga y pegajosa, y terminada en un extremo córneo y con espículas dirigidas hacia atrás a modo de arpón, adaptada para meterse en los resquicios de los árboles, ya sean preexistentes o escavados por el ave, para ensartar las larvas xilófagas y otros bichejos del interior de la madera o corteza, y en el caso de algunas otras especies como el pito real y el torcecuello, para saquear los hormigueros como si de un oso hormiguero se tratara. Es la lengua de longitud tal que para alojarse se ha tenido que retrasar su inserción hasta dar prácticamente una vuelta entera alrededor del cráneo y situarse en la base de las fosas nasales.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

    Actúa el pico a la vez como escoplo y como pinza para ir retirando las astillas que produce, y está el cráneo adaptado para soportar miles de picotazos sobre la madera sin sufrir daño cerebral, no sólo por la existencia de esponjamientos amortiguadores en los huesos del cráneo, sino por tener la pieza inferior del pico ligeramente más larga que la superior, para disipar parte de los golpes a través de su articulación, y por tener la inserción de la mandíbula superior con el cráneo una cierta holgura con sujeciones musculares flexibles.
    Es de los pájaros carpinteros con mayor capacidad de taladrar maderas duras, lo que le da una plasticidad ecológica grande, pudiendo colonizar desde encinares y pinares hasta choperas de producción. Su área de distribución es amplia, abarcando prácticamente todo el Paleártico, lo que por otra parte ha propiciado que se describa un considerable número de subespecies. La presente en la Península Ibérica es la subespecie hispanus, al parecer algo más pequeña y oscura que otras subespecies europeas. La especie no se da en las Baleares, pero Tenerife y Gran Canaria tienen sus propias subespecies endémicas.   Distribución según Wikipedia 
    Podemos distinguir los sexos, en los ejemplares adultos, por tener la hembra en la cabeza sólo blanco y negro, mientras que el macho ostenta una mancha roja en la nuca, que actúa como señal conspicua al mover la cabeza para repiquetear o buscar comida, con función de atracción sexual y marcación territorial frente a otros machos. 
Foto: José Vicente

    Los juveniles tienen una mancha roja en el píleo, más extensa en los machos que en las hembras, las cuales suelen además tener más negro entre la mancha roja  y el ojo, pero en los juveniles el sexado no siempre es posible porque estos caracteres al parecer varían bastante.




Foto: Carlos A. Ramírez


    Tamborilea en troncos o tocones huecos con buena resonancia, en series rápidas de 10 o 12 picotazos que duran poco más de un segundo y se oyen a varios cientos de metros; tamborilean ambos sexos, y parece ser un sistema de comunicación entre la pareja y de marcación territorial ante extraños. La frecuencia de estas señales es mucho mayor en primavera, pero se utiliza también para señalar los territorios de invierno.
    Su alimentación se basa en gran parte en insectos y sus larvas, que captura entre las grietas de la corteza y en el interior de la madera que excava con el pico. También saquea alguna que otra nidada de pajarillos más pequeños, y en el mal tiempo obtiene gran cantidad de energía de bellotas, piñones, hayucos o avellanas, cuyas cáscaras perfora sujetando el fruto en alguna grieta de la corteza. También sorbe savia y resina de las heridas que él mismo produce en algunos árboles.
    La construcción del agujero de anidación la empieza ya bien avanzada la primavera, y puede durar desde una semana hasta un mes dependiendo de la dureza de la madera. La profundidad es de entre 20 y 30 cm, y la boca de acceso es bastante circular y de alrededor de 5 cm. de diámetro. La mayor parte del trabajo de excavación lo hace el macho, y no aportan más mullique que las astillas y serrín que dejan en el fondo. Suelen efectuar la puesta en junio, y consta de entre cuatro y siete huevos, blancos y de aspecto bastante translúcido. Los dos sexos incuban, se dice que la hembra de día y el macho por la noche, durante unos 10 a 13 días. Durante unas tres semanas que permanecen los pollos en el nido, y algún día más en el exterior, son cebados con presas bastante grandes que los padres transportan de una en una, a diferencia del pito real, o pito ibérico, que ceba mayormente con una especie de papilla de hormigas regurgitadas.
    Después de abandonar el nido, los pollos son atendidos ua temporadita más por los padres, y después se dispersarán todos para pasar el invierno buscándose la vida cada uno en solitario. En España y otras zonas del sur de Europa la especie es claramente sedentaria. En zonas más norteñas puede comportarse como especie irruptiva.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

  
    Los nidos abandonados son reutilizados por una amplia variedad de especies, desde páridos hasta murciélagos y ardillas.
    La población reproductora europea se estimó entre 17.200.000 y 27.300.000 adultos, con tendencia decreciente. También la población mundial se considera decreciente por parte de la UICN, con estimación de entre 49.000.000 y 78.000.000 adultos.
    Por el contrario, la población española se cree que está en un moderado aumento, y puede estar entre tres cuartos y un millón de individuos.
Foto: Carlos A. Ramírez
  
    Se encuentra protegido por el Listado Español de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazado, al igual que todos los demás pícidos españoles, excepto el pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos), que está catalogado como “en peligro de extinción”.
    La especie fue descrita por Linneo pero asignándola al género Picus. El género Dendrocopos fue definido por un tal Koch en 1816, combinando dos palabras griegas que significan “árbol” y “golpear” o “cortar”.


lunes, 25 de mayo de 2026

AVE DEL MES mayo 2026


Estornino negro
 
Sturnus unicolor Temminck, 1820 

 

Inglés: Spotless Starling
Francés: Étourneau unicolore 
Cruz y ruina de quienes intentan reconocer las aves de oído son los estorninos, tanto el negro como el pinto, porque son unos imitamonas de cuidado. No sólo remedan los cantos y reclamos de otras aves, sino también ruidos de elementos inanimados, o incluso la voz humana si se los domestica. Se cree que este enriquecimiento de su propio repertorio canoro puede ser un sistema para exhibir inteligencia ante las potenciales parejas. 
Foto: José Vicente

 

Foto: José Vicente

 


Son fáciles de reconocer desde lejos los estorninos negro y pinto (pero no de distinguirse entre sí), por su cabeza y pico alargados y su cola corta y aspecto fondón (la casta del tordo: la cara fina y el culo gordo). Tordos los llamamos por aquí, pero no deben confundirse con los verdaderos tordos o zorzales del género Turdus, que no son ni de la misma familia. Nuestro referente de este mes es un pájaro de alrededor de 22 cm de largo y de 90 gramos, de hábitos no migradores y de distribución bastante restringida: Península Ibérica y Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, y norte de África desde Marruecos hasta Túnez. Siendo una especie de preferencias claramente mediterráneas, su área de distribución se solapa en el nordeste de la Península Ibérica con el área de cría de su congénere el estornino pinto, netamente eurosiberiana.
El plumaje es casi igual en ambos sexos, y es el otoñal algo más apagado que el nupcial y con algunas pintas, sobre todo en las hembras y los ejemplares de primer año. Varía sin embargo el color del pico, que siendo oscuro en otoño, se pone, ya para primeros de año o incluso antes, de color amarillo intenso, con la base azulada en los machos y rosada en las hembras.
Es completamente omnívoro; en el buen tiempo prefiere el alimento animal, porque abunda y es proteico, y está constituido en su mayor parte por coleópteros, mostrando gran apetencia por larvas hipogeas. Es más vegetariano en otoño, por abundar entonces la fruta, los granos y las bellotas, y en invierno por escasear los insectos.

Es malquerido por la gente de campo por alimentarse y dormir en las tolvas estropeando con sus heces más pienso del que come, y por atacar las cosechas de aceitunas, cerezas y toda clase de frutas, aunque en estos casos puede hacer más beneficio que daño por preferir las agusanadas. Está documentada su acción dispersadora de semillas de guindas, aceitunas, moras y escaramujos, entre otras. No sucede así con otras blandas como las de gramíneas, que no resisten la acción trituradora de su molleja. 

Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

 

Es especie más bien gregaria, que busca su pitanza en grupitos de media o una docena en el buen tiempo, o de varias decenas o más de cien en invierno. 
Cría en oquedades, en muchas ocasiones dependiendo del ser humano; la mayor parte de las veces anida bajo tejas, pero puede hacerlo en cualquier cavidad de árboles, muros o cajas nido. La puesta suele ser de 4 o 5 huevos; a veces se encuentran hasta 9, pero puede que no sean todos de la misma madre, porque es relativamente frecuente el nidoparasitismo intraespecífico. La mitad o dos tercios de los machos son poligínicos, emparejándose con dos o más hembras. Además son relativamente frecuentes las fecundaciones extraconyugales. O sea, que, entre unas cosas y otras, la estructura familiar es un poco revoltijo. La incubación la efectúa principalmente la hembra, aunque está documentado que algunos machos llegan a desarrollar placa incubatriz. 
Los pollos abandonan el nido a las tres semanas, unos días más o unos días menos, y lo hacen con un plumaje pardo grisáceo, igual al que presentan los estorninos pintos coetáneos, de los que son prácticamente indistinguibles, y que pronto irán mudando para adquirir el de primer otoño. Se cree que las hembras suelen empezar a reproducirse al año y los machos a los dos o incluso tres. 

Terminada la época de cría, se reagrupan en bandos que establecen dormideros comunales (aquí en Salamanca empiezan últimamente a reagruparse ya a mediados de julio). Se forman así grupos numerosos a los que, a la llegada del frío, se añaden los bandos de estorninos pintos que bajan de invernada, juntándose unos y otros por decenas de miles, con la malsana costumbre de establecer sus dormideros en las ciudades, y dejar sepultado en excrementos todo lo que haya debajo, obligando a los ayuntamientos no sólo a incrementos de la limpieza viaria a veces imposibles cuando hiela, sino también a realizar acciones disuasorias, consistentes en uso de pirotecnia menor, grabaciones de voces de depredadores y de sus propios sonidos de alarma, y molestias luminosas, todas ellas de escaso éxito, y no exentas de quejas por las molestias a las mascotas y a colectivos humanos especialmente sensibles como los autistas. 

Foto: Carlos A. Ramírez

En plumaje otoñal, antes de que se les desgaste según va entrando el invierno, suelen tener algunas pintas claras las hembras adultas y los ejemplares de primer otoño de ambos sexos (más las hembras que los machos); por ello en esta época pueden plantearse dudas de identificación con respecto al estornino pinto. En este último, por el contrario, tienen los jóvenes menos pintas que los adultos, por lo que las principales dudas se dan entre los machos de primer otoño pintos (los menos manchados de su especie, salvo el plumaje pardogrís de pollo) y las hembras negras de primer otoño (las más pinteadas de su especie). Se apunta como criterios relativamente diferenciadores para estos casos el tono de las pintas, más ocráceo en el pinto, o el tener los negros por lo general pocas en la cara y píleo, pero lo más discriminador es el ribeteado pardo de las rémiges, ancho en los pintos y poco o nada apreciable en los negros. Con todo, algunos individuos pueden ser difíciles de asignar incluso en buenas condiciones de observación (lo cual ya es mucho suponer), entre otros motivos porque puede tratarse de híbridos, que haberlos, haylos. 
La Lista Roja de la UICN considera la población mundial estable y le asigna la categoría de “preocupación menor”. En España no está incluida en Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y su población se considera creciente; no obstante, no está contemplada, en Castilla y León al menos, como cinegética, a diferencia del estornino pinto. 
Foto: José Vicente

La descripción de la especie se la debemos al prolífico naturalista holandés Coenraad Jacob Temmink (1778-1858), y la del género Sturnus a Linneo. Sturnus es palabra latina que ya designaba a estos pájaros en el latín clásico y de la que derivan el nombre español y otros de diversas lenguas romances, y parece ser que su origen se remonta a alguna palabra del indoeuropeo (posiblemente “storo” o algo similar) de la que también derivarían nombres como el inglés starling (en este caso con sufijo diminutivo) y otros del ámbito de las lenguas germánicas.

lunes, 23 de marzo de 2026

AVE DEL MES marzo 2026

Chochín paleártico
Troglodytes troglodytes (Linnaeus, 1758) 

Inglés: Eurasian Wren
Francés: Troglodyte mignon

Este mes toca, o elegimos, hablar de un pequeño insectívoro, de 10 cm escasos y unos 10 gramos de peso, que pasa fácilmente desapercibido a nuestra vista por ser escondedizo y amigo de sitios umbríos y nemorales, que se busca la vida brincando por zarzas, setos, enredaderas y sotobosques, o hurgando en el mantillo, siempre presto a esconderse a poco que se le moleste.
Foto: Carlos A. Ramírez

Foto: Carlos A. Ramírez

Viendo su mapa de distribución, https://es.wikipedia.org/wiki/Troglodytes_troglodytes#/media/Archivo:TroglodytesTroglodytesIUCN.svg,  vemos que abarca toda la zona templada de Eurasia desde Portugal hasta Japón, y algo del norte de África, faltando sin embargo en amplias zonas de Asia, posiblemente por su carácter estepario y escaso en sus biotopos preferidos. En la Península Ibérica es más ubicuo en la zona atlántica, mientras que en la mediterránea se acomoda a sotos y jardines, allí donde la humedad edáfica o el riego le aseguran un ambiente fresco durante todo el año y por el cuidado de setos, el descuido de ruinas y solares o el respeto a la vegetación de riberas encuentra una cobertura arbustiva densa. Son nuestras poblaciones peninsulares sedentarias, y se les añaden en invernada otros contingentes venidos de más al norte. Es el único representante en la región Paleártica (o sea, Eurasia no tropical y norte de África) de una familia, la de los Troglodytidae, que se cree originaria de América, continente en el que habitan la casi totalidad del centenar aproximado de especies reconocidas. (Para conocer de un vistazo las regiones zoogeográficas que describió Alfred Russell Wallace, pincha aquí https://es.wikipedia.org/wiki/Ecozona#/media/Archivo:RegionesBiogeograficas.png
Foto: Carlos A. Ramírez


Su alimentación se basa mayoritariamente en larvas de lepidópteros y coleópteros, pero incluye también larvas y adultos de cualquier insecto o invertebrado de tamaño adecuado, incluso de algunos que puede capturar en la superficie del agua desde alguna planta acuática o ramilla colgante, e incluso alguna semilla cuando la carestía invernal le obliga. Los adultos de ambos sexos tienen plumajes idénticos, y el juvenil parecido, apenas algo menos contrastado y más esponjoso. 
Foto: Carlos A. Ramírez


Es especie poligínica. Cada macho, si tiene buen territorio y se le da bien, puede aparearse hasta con dos o tres hembras, o a veces hasta con cuatro. Empieza el macho a construir un par de nidos, resguardados en oquedades de piedras, muros o árboles, o a veces escondidos entre la vegetación espesa, esféricos y con una abertura lateral; si tiene éxito en atraer con ellos a una o dos hembras, éstas acaban de acomodar los nidos y el macho empezará de nuevo a construir para intentar atraer a alguna más. Cada hembra suele sacar un par de nidadas al año, cada una con un promedio de media docena de huevos; se han documentado puestas mucho mayores, que se sospecha que pueden ser de dos hembras que hayan usado el mismo nido.Las hembras incuban durante un par de semanas, y otros 16 días suelen estar los polluelos en el nido, y otro par de semanas siguen siendo atendidos por su madre, y por el padre, si es que les toca algo en el reparto de su tiempo. Linneo describió la especie en 1758 bajo la denominación de Motacilla troglodytes. 


El nombre de troglodytes, o cavernícola, es de origen griego y alude a la forma de su nido y a su querencia por meterse en oquedades para anidar y para usarlas como refugio comunitario en las noches de inverno, en las que se juntan varios individuos, o incluso hasta varias docenas en casos raros, para conservar el calor de sus pequeños cuerpecillos como buenamente pueden. Se dice que el nombre vernáculo del chochín se le dio por el parecido del plumaje con el de la chocha o becada. 
 La Lista Roja de la UICN lo considera “preocupación menor” y estima, con datos referidos a 2012, una población mundial de 215,000,000 - 379,999,999 adultos. En el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial está incluido, sin catalogar como amenazado. La población nidificante española se cree que es superior a los 5 millones de individuos, con tendencia creciente.
Foto: Carlos A. Ramírez

jueves, 26 de diciembre de 2024

AVE DEL MES diciembre 2024

 


Picogordo

Coccothraustes coccothraustes (Linnaeus, 1758)

Inglés: Hawfinch

Francés: Gros-bec casse noyaux


Foto: Carlos A. Ramírez


¿Eres capaz de cascar con la boca huesos de cereza y de aceituna? El picogordo sí. 

Se trata de un fringílido cabezón y colicorto, grandón en comparación con los demás miembros de su familia (podríamos hablar de alrededor de 17 cm de longitud y 50 o 60 gramos), poco amigo de dejarse ver y mucho de moverse a escondidas por las copas de los árboles, con un patrón de coloración que puede parecer llamativo pero que lo invisibiliza completamente en un suelo alfombrado de hojas secas, y con canto y reclamo que también podríamos tildar de discretos, todo lo cual hace que su presencia sea poco detectable.


Tiene poco dimorfismo sexual en el plumaje, aunque más apagado el de la hembra, que además tiene un panel alar gris a diferencia del macho que lo tiene negruzco; ambos sexos exhiben un pico de tono gris rosado pálido en invierno, y en verano de color oscuro azulado, que comparan con el del acero pavonado. 

Foto: José Vicente
Foto: Carlos A. Ramírez


Vive en arboledas, preferente pero no exclusivamente de caducifolios, y se alimenta de semillas grandes y de frutillos, incluyendo piñones, hayucos, frutos de escaramujo, majuelo, almez y muchos otros. A los pollos les suministra proteínas que necesitan en la edad de crecer, con orugas, coleópteros y otros insectos. Rompe las semillas sujetándolas con la lengua contra la escotadura de la pieza superior del pico y partiéndolas con el borde cortante de la inferior, siendo este mecanismo similar al del resto de los fringílidos, aunque de fuerza bien distinta.

Cría en una banda que va desde Portugal y el norte de Marruecos hasta Kamchatka y Japón (acceso al mapa de distribución según Wikipedia: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f0/Rangemap-grosbec.png/600px-Rangemap-grosbec.png)

Foto: José Vicente


En la Península Ibérica es especie sedentaria, y recibimos además invernantes de Centroeuropa.

No tiene su modo de reproducción grandes particularidades con respecto a sus parientes. Construye el nido en las ramas de los árboles, con la forma típica de tazón que podría tener la de cualquier otro fringílido. A veces crían varias parejas formando pequeñas colonias. Pone la hembra de 4 a 6 huevos blanquecinos con motas oscuras, y se dice que los incuba sólo ella mientras el macho la alimenta, durante unos doce días; otros diez o doce aguantan los pollos en el nido y otro par de semanas dependen los volanderos del alimento que les suministran los padres. Generalmente cría una sola pollada al año.



Es especie protegida por la normativa española, incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección especial, sin catalogar como amenazada. La estima poblacional para España es de 403.000 individuos; se cree que está en moderado ascenso, si bien resulta llamativo que las estimaciones a finales del siglo XX fueran 100 veces menores, por lo que cabe sospechar muestreos insuficientes por entonces, junto con la baja detectabilidad de la especie. https://atlasaves.seo.org/ave/picogordo-comun/

La población mundial también se considera creciente y estimada en 14,6 a 24,2 millones de adultos por la UICN.

La denominación de la especie la efectuó Linneo en 1758, incluyéndola en el género Loxia junto con los piquituertos. La palabreja que designa hoy tanto al género como a la especie es de etimología griega y significa, más o menos, “rompedor de semillas”. Finalmente indicar que su nombre inglés lo podríamos traducir un poco a nuestro gusto y manera como “pinzón de las acerolas”, o de los frutillos de cualquier Crataegus, y el francés vendría a significar “picogordo cascaendocarpos”.


miércoles, 21 de febrero de 2024

AVE DEL MES febrero 2024

 

 Somormujo lavanco 

Podiceps cristatus (Linnaeus, 1758)

 

Inglés: Great Crested Grebe

Francés: Grèbe huppé

Es un ave que promedia casi medio metro de longitud, y su peso es de más o menos un kilo o kilo y cuarto, fácil de ver en el buen tiempo en aguazales con profundidad suficiente para sentirse protegido y bucear, y lo bastante someros como para anclar su nido al suelo o a la vegetación palustre, y más aquerenciado en invierno a embalses y aguas costeras, estuarios y otras masas grandes de agua, mostrando un plumaje invernal blanquigrís, sin la vistosidad ni los copetes de plumas ornamentales del plumaje nupcial, pero siempre reconocible por su aspecto cuellilargo y su modo de flotar profundo, a menudo con casi todo el cuerpo hundido hasta casi el dorso. En cualquier caso, parece ser que se encuentra cómodo en las aguas abiertas, no confiado en la ocultación de la vegetación y sí en la distancia a la orilla y en su capacidad de escapar de los peligros buceando y emergiendo al cabo de medio minuto por cualquier otro sitio, a decenas de metros del punto de inmersión. Difícilmente se le verá moviéndose sobre sólido, si no es para encaramarse a la plataforma de nidificación, pues camina con torpeza por tener las patas dispuestas en posición muy trasera, buena para nadar y bucear, a lo que ayudan los dedos provistos de anchos lóbulos, que se separan y extienden en el movimiento de impulsión, pero se juntan y pliegan en el de avance, lo que, junto con un tarso de inusitado aplastamiento lateral, reduce a casi nada la resistencia del agua al adelantar los pies.

 La subespecie nominal es la que podemos ver por aquí, y se encuentra por la mayor parte de Eurasia. Es residente en Europa occidental, pero migratorio en otros lugares de inviernos menos benignos. Las subespecies africana, P. c. infuscatus, y de Oceanía, P. c. australis, vienen siendo también sedentarias.

Se alimenta mayormente de peces; también de invertebrados acuáticos y batracios, y algo de material vegetal tierno como brotes de plantas acuáticas. Se sabe que también come plumas, probablemente para facilitar el tránsito de espinas, escamas y exoesqueletos y formar egagrópilas.

 El somormujo lavanco es territorial en la época de cría, y se empareja con llamativas actividades de cortejo, que desarrollan ambos sexos con parecida vehemencia y parecido plumaje, y que incluyen carreras sobre el agua en pareja, estiramientos y contorsiones de cuello sincronizados, elevaciones de casi todo el cuerpo en vertical sobre la superficie y ofrecimiento de algas cual si fueran valiosos presentes, así como ostentación de los vistosos moños de plumas que por la época reproductora tienen en la cabeza y en la cara, y que pueden extender o relajar a voluntad.

Construyen nidos flotantes en forma de plataforma sobre la superficie del agua, con vegetación palustre o broza arrastrada por las aguas; ponen por lo general entre 3 y 6 huevos, que son incubados por ambos progenitores. Saldrán de ellos polluelos nidífugos, que desde el principio, nadan, bucean y se hacen transportar subidos al dorso de los padres, y muestran un diseño de rayas negruzcas sobre fondo blanco, más contrastado en la cabeza y cuello que en el cuerpo, y una mancha rosada en la frente y otra delante de cada ojo.

 A las 9 o 10 semanas completan el plumaje y se independizan. Tienen los juveniles durante su primer otoño un diseño parecido al invernal del adulto, pero con rayas oscuras en la cara, y parece ser que algunos se emparejan y crían tras el primer invierno, pero que lo habitual es hacerlo tras el segundo.

La población reproductora europea se estima entre 772.000 y 1.060.000 adultos, con tendencia estable.

Para España no parece que haya disponibles datos recientes sobre su demografía; se estimaron 11.800 individuos en 2007. Está considerado por la Lista Roja de la UICN como de “preocupación menor”. Está incluido en el Listado Español de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, sin catalogar como amenazado.

Se cree que procede la palabra "somormujo" (o "somorgujo", que también existe y significa lo mismo), del verbo "somorgujar" (que significa sumergir o bucear), que al parecer podría derivar del antiguo latín submerguculare, y éste de una forma diminutiva del sustantivo mergus, el cual designaba a no se sabe qué especie o especies de aves buceadoras y lleva parentesco con el verbo mergere (sumergir), y es que al parecer la asociación lingüística entre este tipo de aves y los conceptos de sumergir, emerger e inmersión viene de tiempos antiquísimos, remontándose probablemente al indoeuropeo.

Por lo que respecta al término “lavanco”, se desprende del Diccionario de la Real Academia Española que es una corrupción de “navanco”, que viene a significar propio de las navas, o terrenos encharcadizos en despoblado, y el propio diccionario lo refiere, bajo las formas de “navanco”, “lavanco” y “alavanco”, a los patos bravíos. 

La especie fue descrita por Linneo en su famosa décima edición del Systema Naturae (1758), bajo la denominación de Colymbus cristatus, en la suposición de que los actuales Gaviiformes o colimbos, y los Podicipediformes (somormujos y zampullines), estaban estrechamente emparentados, cuando realmente sus semejanzas externas hoy se sabe que son fruto de evolución convergente. El nombre genérico de Podiceps le fue dado por John Latham en 1787, y se lee recurrentemente que lo formó de las palabras latinas podex-podicis (ano) y pes-pedis (pie), en alusión a la posición retrasada de sus patas. A servidor no se le alcanza qué arte de birlibirloque haya transformado “podicipes” en “podiceps”, y sería de agradecer que algún entendido en esto de las desinencias latinas nos diera la explicación, si es que existe alguna distinta de un lapsus calami.

sábado, 27 de enero de 2024

AVE DEL MES Enero 2024


Mirlo Común
 

Turdus merula
Linnaeus, 1758

Inglés: Common Blackbird 
Francés: Merle noir 

Foto: Germán Fraile

El ave de este mes es un paseriforme de unos 25 cm de largo o poco más, y de alrededor de 100 gramos, poco amigo de las grandes alturas, y más proclive a moverse por el suelo medio corriendo y medio saltando, a subirse a arbolillos y a esconderse bajo los setos, y puede verse fácilmente por los parques urbanos, o por cualquier sitio no excesivamente descubierto, mejor que mejor si tiene suelo mojado o regado en el que buscar lombrices de tierra. Se alimenta también de cualquier otro insecto o bichejo, y de frutitos dependiendo de la época del año. 
Es el macho fácil de ver, y de identificar; es de comportamiento confiado y plumaje negro, con el pico y anillo ocular de color amarillo anaranjado intenso; la hembra algo más escondediza y de color más apagado, parduzco oscuro con garganta y pecho algo más claros, y con el pico bastante variable entre el pardo-gris oscuro y un amarillo a veces casi tan intenso como el del macho. 
 Vive en casi toda Europa, en el norte de África y en zonas de Asia Oriental y Central; está presente en Canarias, con una subespecie propia, e introducido en Nueva Zelanda y sureste de Australia. Las poblaciones españolas son residentes; otras más norteñas son migradoras. Es un animal relativamente territorial, nada proclive a formar bandos salvo en la migración; en condiciones de abundancia de alimento parece ser bastante permisivo con la presencia de otros mirlos en las proximidades incluso para anidar, pero, eso sí, yendo cada uno a lo suyo sin desarrollar conductas gregarias. Parece ser que los machos eligen y defienden su territorio desde el primer año para conservarlo de por vida si pueden, y que también las parejas se mantienen a lo largo de la vida. Anida en arbustos o arbolillos, confiando más en la ocultación que en la altura por lo general escasa, en nidos en forma de cuenco no muy diferentes de los de cualquier otro pajarillo de los que crían entre el ramaje, hecho de hierbas, ramillas, barro y musgo; lo construye la hembra a su gusto y capricho, encargándose el macho más bien de aportar material. Empieza la cría de forma tempranera, a menudo con el nido construido ya en febrero y huevos puestos en marzo o abril, de forma que le da tiempo a sacar cada año dos o tres puestas, cada una de entre 3 y 5 huevos generalmente; en Madrid se han registrado puestas incluso a finales de enero. Al parecer lo más habitual es que construyan un nuevo nido entre puesta y puesta, aunque se dan casos de utilizar el mismo toda la temporada, o incluso reutilizar alguno del año anterior en el improbable caso de que haya sobrevivido al embate de los meteoros. Suelen los huevos ser azulados con motas pardas, incubados por la hembra durante aproximadamente dos semanas. Ambos progenitores colaboran en la alimentación y la retirada de los sacos fecales. 

Foto: Carlos A. Ramírez
Los pollos pueden permanecer en el nido 18 o 19 días, o escapar a los 9 o 10 en caso de peligro con el emplumado a medio terminar, escondiéndose entonces entre los arbustos y siendo alimentados por los adultos hasta quizá un par de semanas después de terminar el crecimiento, aquerenciándose unos pollos con el padre y otros con la madre, o todos con el padre si la hembra se echa a incubar de nuevo.

Los juveniles tienen el pico oscuro y un diseño corporal algo más rojizo y moteado que las hembras. Los machos de primer otoño se distinguen por su pico oscuro, que a primeros de año o poco más se pondrá del vivo color del adulto, listo para sus primeras nupcias; y por su plumaje corporal ya negro, con pardo en las alas debido a una muda postjuvenil incompleta, tras la que suelen retener del plumaje juvenil rémiges parduzcas y quizá también alguna cobertora de las alas, hasta la muda de su segundo otoño. 

 La Lista Roja de la UICN lo considera de población creciente, y estima la población mundial de adultos entre 10 y 500 millones, como si eso fuera estimar algo; le atribuye un estatus de “preocupación menor”. En España se considera también de población creciente y no está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. 


Foto: Carlos A. Ramírez
Respecto a la etimología del nombre científico, que ha mantenido inmutable desde que Linneo se lo asignara en 1758, tiene poco que explicar el epíteto específico, merula, que es el nombre que ya en el latín antiguo se daba al mirlo; también se explica por sí solo el uso de turdus para designar al género en el que se incluyen, además del mirlo, los tordos, zorzales, malvices o malvises, que de todas estas formas pueden y deben llamarse, y que no han de confundirse con los estorninos que, pese a denominarse habitualmente “tordos” por estas tierras de Salamanca, no pertenecen al género Turdus ni a la familia de los Túrdidos.