viernes, 14 de abril de 2023

AVE DEL MES abril 2023

 

 Rabilargo ibérico 

Cyanopica cooki Bonaparte 1850

Ingl.: Iberian Azure-winged Magpie

Fr.: Pie bleue ibérique




Nuestro protagonista de este mes es un pequeño córvido, el rabilargo ibérico, antaño considerado una mera subespecie de Cyanopica cyanus (Pallas 1776) (esta última propia del Extremo Oriente), y sospechoso de haber sido introducido en la Península Ibérica por marinos portugueses allá por los siglos XVI o XVII, ha resultado ser una especie propia y autóctona (Cyanopica cooki Bonaparte 1850), tras haberse concluido a partir de estudios genéticos que ambos taxones divergieron hace entre uno y dos millones de años, y haberse descubierto evidencia fósil de su existencia en Gibraltar. Así pues, se confirma el fenómeno glaciar como principal candidato a ser la explicación de la tan disyunta distribución  del género Cyanopica, carente de más especies que las dos mencionadas.   Acceso a mapa de distribución del género: http://birding140.es/wp-content/uploads/mapa-rabilargo.jpg
Inconfundible por su coloración y por sus hechuras de “miniurraca” de unos 34 cm de largo y en torno a 70 gramos, suele pulular en bandos por dehesas y otros lugares de arbolado poco denso, hasta una altura de 1600 m., durante todo el año dado que es especie sedentaria.
No presenta ningún dimorfismo sexual apreciable.
Los juveniles se diferencian de los adultos por la coloración menos brillante y más grisácea de las alas y cola y, hasta la primera muda juvenil, color más claro y abigarrado en la cabeza, al tener sus plumas negras con el extremo ocráceo.
Es un omnívoro declarado que lo mismo rebusca insectos y lombrices que consume semillas y frutos silvestres o cultivados, sin despreciar las bellotas, gorronea el pienso de las tolvas o aprovecha carroña y desperdicios, captura algún que otro pequeño vertebrado y tiene la mala fama, verdadera pero exagerada, de depredar nidos. Sin embargo, parece que los polluelos son cebados únicamente, o casi, con material animal.
Con respecto a la reproducción, es característica del rabilargo la existencia de “ayudantes”, es decir, miembros de la colonia no reproductores, casi siempre machos, que ayudan en la cría de nidadas ajenas, tanto en las cebas como en la retirada de sacos fecales o en la defensa del nido. A ello contribuye la desproporción de sexos (hay más machos que hembras). Entre las hipótesis que tratan de explicar el fenómeno de la cría cooperativa en las no muy abundantes pero tampoco excepcionales especies que de una forma u otra la practican (pensemos sin ir más lejos en el ser humano o en los insectos sociales)  está la selección por parentesco, según la cual un individuo, a falta de poder criar hijos propios (o de hacerlo con suficiente eficacia en un medio hostil o con mucha competencia), contribuye al éxito reproductor de parientes más o menos cercanos con los que compartiría más genes (entre ellos los que induzcan a la cooperación) que con los extraños; es decir, a la hora de perpetuar el material genético en la competencia por la selección natural, igualmente transmiten copias de un 50% de mis genes un hijo que un hermano o dos medios hermanos,  dos nietos o dos sobrinos, o cuatro primos carnales; esta hipótesis resulta más clara en otras especies en las que son los propios hijos mayores los que ayudan a sus padres. En el caso del rabilargo, se sabe que la dispersión post-juvenil con el consiguiente aporte a la exogamia en los bandos, se realiza fundamentalmente por parte de las hembras, por lo que cabe suponer a los machos de un mismo bando un considerable parentesco. Otras posibles ventajas que podrían obtenerse de la cría cooperativa, sería la posibilidad de obtener cópulas “adúlteras”, aumentar la posibilidad del ayudante de emparejarse en caso de ruptura futura de la pareja actual, o adquirir habilidad en el cuidado de las crías o conductas sociales.



Los nidos se construyen generalmente en árboles, y están construidos con palos y tallos flexibles entrelazados, algo reforzados con barro, y forrados por dentro con materiales suaves. En su construcción participan los dos consortes, y a menudo otros miembros del grupo, sin que por ello se conviertan necesariamente en ayudantes para el cuidado de los polluelos. Hacia abril o finales de marzo se producen las primeras puestas, demorándose las hembras primerizas algún día más que las otras, y con un promedio de 6 o 7 huevos por nido. Son habituales las puestas de sustitución, pero sacar dos nidadas en un año es un hecho raro que sólo se produce en temporadas de climatología muy favorable y con primeras puestas tempranas. Únicamente la  hembra incuba, pudiendo dedicar a ello casi todo su tiempo gracias al alimento suministrado por su consorte, y quizá por los ayudantes, si es que los tiene. Los pollos abandonan los nidos con dos semanas o poco más de edad, antes de poder volar, y son atendidos en las inmediaciones durante varias semanas más por los adultos.

Al menos donde se ha podido estudiar el asunto, son más las parejas que repiten de un año para otro que las que se divorcian, pero más aún las que no tienen tal disyuntiva por la muerte de alguno de sus miembros, ya que la vida reproductora de un individuo no va mucho más allá de un par de años en promedio.

A veces padece el rabilargo el nidoparasitismo del críalo, aunque ni de lejos tan a menudo como la urraca. Algunos experimentos han mostrado que discrimina con bastante eficacia los huevos del parásito, y se dice que realiza una eficaz defensa comunitaria, atacando los bandos de rabilargos a los críalos incluso con mayor ensañamiento que a las rapaces.

La tendencia demográfica del rabilargo ibérico se considera creciente, está catalogado por la UICN Red List como “least concern”, y probablemente cuente con algo más de un millón de individuos.  Se encuentra incluido en el Listado español de Especies en Régimen de Protección Especial (todavía bajo la denominación de C. cyanus), sin inclusión en el Catálogo de Especies Amenazadas.

El nombre específico homenajea al capitán de la marina real británica, naturalista y escritor Samuel Edward Cook (1787-1856), que recolectó el holotipo, tras haberse percatado de la presencia del rabilargo en la Península (hasta entonces desconocida para la ornitología oficial), y efectuó menciones al mismo en su libro Sketches in Spain during the years 1829 – 1832.

 

lunes, 13 de marzo de 2023

AVE DEL MES marzo 2023



El pito ibérico
Picus sharpei (Saunders, 1872)

Macho adulto

        Parece que los splitters se vuelven a salir con la suya. El pito real ibérico, considerado hasta hace unos años una mera subespecie (Picus viridis sharpei) del pito real euroasiático, se ha escindido en una especie propia, avalada por estudios moleculares efectuados en 2011, que apuntan a una separación de ambas especies hace entre 700.000 y 1,2 millones de años. Asimismo se cree que el pito real bereber o de Levaillant (Picus vaillantii) se separó del antecesor de ellos hace entre 1,6 y 2,2 millones de años. No obstante lo reciente de la aceptación de la nueva especie, la primera propuesta de separación y acuñación del nombre sharpei no es de anteayer, sino que fue ya efectuada por Howard Saunders en 1875.

        El pito real ibérico ocupa casi toda la península ibérica, está ausente de las islas, y rebasa los Pirineos extendiéndose al suroeste de Francia, donde entra en simpatría con su pariente euroasiático, existiendo formas intermedias entre ambos. mapa de distribución – UICN Red List

        Distínguese el P. sharpei de su antiguo conespecífico de allende los Pirineos, por tener el antifaz gris en lugar del negro de P. viridis, y menos definido en su parte trasera, por el color marronuzco y no blanco de los ojos, y por tener la  bigotera roja de los machos sin un grueso reborde negro (apenas un pelín en el borde ventral).

        El dimorfismo sexual se manifiesta en la bigotera negra de la hembra, mientras que los jóvenes, hasta su primer invierno o incluso la primavera siguiente, se identifican por su plumaje algo más apagado, profusamente moteado de oscuro en las partes ventrales, cuello y cara, y de blanco en las coberteras; generalmente son ya identificables los sexos, aunque algunos machos de corta edad pueden tener negra la bigotera.

Macho juvenil


        Sus medidas están en torno a los 32 cm de longitud y 41 de envergadura, y 200 gramos de peso.
        
        Su hábitat es bastante variable, siempre que haya arbolado no demasiado denso, preferiblemente conclaros con abundancia de hormigueros; incluso se ha comprobado que llega a anidar en ocasiones en
taludes. Admite tanto perennifolios como caducifolios, aunque prefiere los segundos, y ocupa con relativafacilidad parques periurbanos.

        Menos proclive que otros pícidos a comunicarse mediante martilleos en los troncos, resulta más
fácilmente audible su estridente chillido, entre relincho y risa explosiva, que emiten tanto el macho como la hembra en cualquier época del año.

        La alimentación se basa principalmente en hormigas, tanto adultas como huevos o larvas, y en menor medida larvas de insectos xilófagos y frutos. Captura los insectos extrayéndolos de sus agujeros con la ayuda de su lengua protráctil de más de 10 cm., dotada de saliva pegajosa y de cerdas dispuestas a modo de arpones, y con gran sensibilidad y movilidad, capaz de explorar meticulosamente cualquier recoveco como si de la de un oso hormiguero se tratara.

        Se trata de una especie fuertemente sedentaria, manteniéndose todo el año en la zona de cría, y parece ser que los jóvenes raramente se dispersan más de 10 km. desde su lugar de nacimiento.

        La anidación se produce en el interior de agujeros excavados en el tronco de árboles muertos o con la madera ya debilitada, participando ambos sexos, pero más el macho, en la construcción.
La puesta es de 5 a 7 huevos, de color blanco, hasta que se van oscureciendo al contacto con la madera
en semidescomposición. Incuba la hembra durante el día y el macho por la noche, durante 14 a 19 días.
Las cebas se producen en buena medida con una papilla de hormigas transportada en el buche de los
adultos; contrasta este método con el del pico picapinos, más proclive a cebar con larvas xilófagas
grandes y transportadas individualmente en el pico. Los pollos abandonan el agujero hacia las tres
semanas de edad.

        La Lista Roja de la UICN le atribuye una tendencia poblacional descendente, asignándole la categoría de “casi amenazada” y estima la población en 492,000-941,000,000 individuos maduros. Al parecer no se ha detectado un factor de amenaza preponderante, si bien puede ser afectado por la deforestación, la disminución de hormigas por intensificación agrícola, las intoxicaciones o los incendios; por el contrario, le favorecen las repoblaciones de chopos.

        En la normativa española está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, todavía bajo la denominación de Picus viridis, sin catalogar como amenazada.

        Finalmente, señalar que su epíteto específico homenajea al prestigioso ornitólogo londinense Richard Bowdler Sharpe, fallecido en 1909.

lunes, 6 de febrero de 2023

AVE DEL MES febrero 2023

 El Cormorán Grande

Nuestro protagonista de este mes, el cormorán grande, Phalacrocorax carbo (Linné 1758), es un ave de la familia Phalacrocoracidae, mayoritariamente invernante en nuestra península, si bien cada vez son más frecuentes las colonias de cría, debido a su clara expa nsión poblacional en las últimas décadas, en las que ha pasado de estar poco menos que al borde de la extinción hace 40 o 50 años, a constituir en muchos sitios una plaga denostada por pescadores y piscicultores, y de no encontrársele más que en zonas costeras, a proliferar tierra adentro siguiendo los ríos y aquerenciándose en los embalses.


Es una especie que se encuentra en mayor o menor extensión en todos los continentes excepto América Central y del Sur y la Antártida, y de la que se reconocen cinco subespecies, de las cuales en España  podemos encontrarnos  Ph. carbo carbo (costera, que cría en las Islas Británicas, Islandia y Francia), y  Ph. carbo sinensis, más pequeña, que cría en el resto de Europa, China y Japón, y es la que está colonizando las aguas interiores.

El nombre genérico, Phalacrocorax, significa “cuervo calvo”, mientras que la palabra “cormorán” procede, al parecer a través del francés, del latín “corvus marinus”; no obstante estos nombres, no tiene ningún parentesco con los córvidos ni con el resto de los Passeriformes.  Pertenece al Orden de los Suliformes (junto con los alcatraces, fragatas y anhingas), si es que aceptamos las revisiones taxonómicas de los últimos años, que separan a todos éstos del tradicional Orden de los Pelecaniformes (que, dicho sea de paso, quedaría convertido en un revoltijo en el que los Pelecánidos pasan a estar acompañados de algunas de las familias antes consideradas Ciconiformes, entre ellas las Ardeidas y Treskiornítidas). La palabra carbo, como es fácil suponer, significa “carbón” en latín y alude al color de su plumaje.

No presenta nuestro protagonista dimorfismo sexual aparente, salvo alguna pequeña diferencia en el peso. Ambos sexos adquieren en el plumaje nupcial manchas blancas en los muslos y el cogote, además de la permanente en la cara, siendo por lo demás de color negro con iridiscencias purpúreas, y en el dorso de las alas de un matiz broncíneo verdoso. Los juveniles presentan un color parduzco grisáceo oscuro con las partes inferiores claras, y se van oscureciendo hasta tornarse negros en su segundo año.

Las medidas vienen siendo de alrededor de 90 cm de largo y metro y medio de envergadura, con un peso de unos 2 o 2,5 kg.

Pueden verse fácilmente los cormoranes posados al borde del agua con las alas extendidas puestas a secar después de sus buceos que pueden alcanzar esporádicamente varias decenas de metros de profundidad; característica es también la natación con el cuerpo casi hundido, asomando sólo el dorso y el cuello y cabeza. Sobre la ayuda en la inmersión de una supuesta falta de engrasamiento del plumaje y atrofia de la glándula uropigial –o uropígea-,  se puede oír y leer de todo; el amigo Félix nos aclara, en el capítulo de El hombre y la Tierra dedicado al cormorán moñudo, que tienen esta glándula funcional, y que, si bien la secreción oleosa es menor que en otras aves, se impermeabilizan  los cormoranes convenientemente el plumaje del cuerpo, pero no  las rémiges y rectrices, que sí se empapan con agua y contribuyen a disminuir la flotabilidad. No obstante, no falta también algún estudioso que más recientemente afirma que la nanoestructura de las plumas de los cormoranes  hace que se sequen casi por completo al salir del agua, y que el hábito de extender las alas podría tener tanta o más importancia para la termorregulación o la comunicación intraespecífica que para completar el secado de las plumas.

En el buceo las alas cumplen una finalidad sobre todo de estabilización y dirección, siendo la impulsión a cargo de sus grandes pies “totipalmeados”, es decir, con los cuatro dedos unidos por membrana natatoria (a diferencia de las anátidas, en que el primer dedo, equivalente al pulgar, no está incluido en la membrana).

La anidación es colonial, construyendo los nidos en acantilados costeros, en árboles o en cañaverales, hechos de palos, algas y broza, y recubiertos de plumas; los reutilizan acumulando material año tras año, con lo cual, añadido al efecto letal de los excrementos, pueden llegar a derribar los árboles en los que se asientan las colonias. Al parecer es el macho el que aporta más material mientras la hembra se dedica a la construcción. Suele poner 3 a 5 huevos, más raramente 1, 2 o 6, de color azul verdoso, que incuba la hembra durante 25 días o un mes. Con facilidad efectúa puestas de sustitución.

Los polluelos nacen desnudos y negros, y a los pocos días se recubren de plumón negruzco; son nutridos con alimento regurgitado que toman del mismo gaznate de sus progenitores, y echan a volar con aproximadamente 50 días de vida, y durante otros tantos pueden volver al nido y seguir siendo alimentados. No suelen reproducirse hasta los 4 o 5 años de edad.


La población europea, reducida a solo unos miles en los años 70 debido a la persecución humana y la contaminación por DDT, ha crecido exponencialmente hasta las 400.000 o 500.000 parejas (que pueden ser como la mitad de la población mundial), con necesidad incluso de realizar descastes por sus  daños a la riqueza piscícola, al arbolado y posiblemente a especies de peces protegidas o endémicas. La voracidad del cormorán grande es objeto de controversia,  desde quien afirma que consume 0,3 o 0,5 kg. de pescado al día en época de invernada, y mínimo de 0,6 los pollos en crecimiento, hasta quien dice que 2 kg., y, puestos a exagerar, hasta el doble de su propio peso; en cualquier caso son muchas las toneladas de peces que puede consumir una colonia al cabo del año. Nuevamente nos orienta Félix en el documental antes mencionado, donde afirma que el pollo de cormorán moñudo protagonista (algo más pequeño que el cormorán grande), troquelado y alimentado a mano por los miembros del equipo de filmación, comía un kilo o kilo y medio de peces al día, si bien cabe pensar que quizá estuviera recibiendo un trato de marajá en comparación con las penurias que en mayor o menor medida deben sufrir sus congéneres salvajes, y no digamos si la comparación la efectuamos con los benjamines de las polladas, que como era de esperar son de eclosión asíncrona; no descubriremos ahora la sopa de ajo si decimos que este mecanismo  es ampliamente generalizado en aves nidícolas como medio de concentrar el alimento en los pollos más desarrollados cuando no hay suficiente para sacar adelante a toda la nidada.

En cuanto al estatus de protección a nivel nacional en España, el cormorán grande no está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Fue excluido en mayo de 2004 del anterior Catálogo de Especies Amenazadas, en el que estaba catalogado  como de “interés especial”. La UICN Red List le atribuye tendencia poblacional creciente y la categoría de “preocupación menor”.

lunes, 3 de octubre de 2022

DÍA DE LAS AVES 2022

 Con motivo del día de las aves, este domingo hemos estado en el Puente Romano de Salamanca, como otros años, para realizar actividades encaminadas al conocimiento y la conservación de las aves y los hábitats que nos rodean. 

Os subimos unas fotos del montaje de las instalaciones a primera hora de la mañana, y del taller de anillamiento científico de aves que se realizó junto al río. 


 
 
Además, nos complace informaros que se van a realizar paseos ornitológicos, acompañados por algún miembro de SEO-Salamanca, todos los sábados desde el día 8 de octubre al 12 de noviembre, ambos incluidos. Si quereis inscribiros, el link del formulario está a continuación.

https://forms.gle/7dJ9wRf2zZGL9jFN6

 


 Un saludo, y nos vemos pajareando...

lunes, 13 de septiembre de 2021

 

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