viernes, 18 de septiembre de 2026

AVE DEL MES septiembre 2026

 

 

Torcecuello euroasiático

Jynx torquilla Linnaeus, 1758




Inglés: Eurasian Wrineck

Francés: Torcol fourmilier

Se acerca el otoño y vuelve a dejarse ver por los jardines de La Platina este pequeño y discreto pariente de los pájaros carpinteros, de unos 16 cm de longitud y 30 o 35 gramos. Podemos intuir a distancia su identidad cuando lo vemos en las praderas de césped, por la postura que adopta en reposo con el pico apuntando un poco hacia arriba. Si sueles verlo en otro sitio, comenta.

Foto: José Vicente

Carente de la capacidad de taladrar madera, de los colores vivos que suelen caracterizar a los pájaros carpinteros y de la rigidez en las plumas caudales que les facilitan el apoyo en vertical sobre los troncos, podría nuestro invitado de este mes pasar por un pajarillo cualquiera, pero su larguísima lengua protráctil y sus pies zigodáctilos (o sea, con los dedos primero y cuarto dirigidos hacia atrás) le delatan como miembro de la familia de los Picidae. Constituye una subfamilia propia, la de los Jynginae, integrada únicamente por él y su congénere del África subsahariana, el torcecuello cuellirrojo (Jynx ruficollis).

Se reproduce el torcecuello euroasiático en la región Paleártica, es decir, las regiones no tropicales de Eurasia y el norte de África.


Foto: José Vicente


En España cría sobre todo en la mitad norte peninsular.

Inverna en África tropical y sur de Asia. La invernada en la Península Ibérica se da sobre todo en Andalucía y Badajoz, pero también más al norte, incluso en la cornisa cantábrica, como se explica aquí: 

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/atlas_aves_invierno_tcm30-198034.pdf

Se reconocen 6 o 7 subespecies, pero la variación de su aspecto externo es bastante gradual y con amplia variación individual.

Foto: José Vicente

Se alimenta de insectos, especialmente de hormigas, tanto adultas como larvas, y las captura con una lengua protráctil que, extendida, llega a ser casi tan larga como el cuerpo. En posición retraída le cabe en la boca gracias la disposición de la lengua y del hueso hioides que la soporta, cuya base se ha prolongado hacia atrás hasta dar la vuelta a todo el cráneo y alcanzar la frente. En esto y en la condición adhesiva de la saliva se asemeja su lengua a la de los pájaros carpinteros, pero, a diferencia de ellos, carece de las espículas o setas en forma de arponcillos que éstos tienen en el extremo.

 Puedes comprobar la longitud de la lengua aquí: https://www.facebook.com/watch/?v=686211616778543

Son característicos los extraños movimientos que realiza esta ave cuando se ve amenazada, y es que eriza las plumas de la cabeza y estira y mueve el cuello en extrañas contorsiones, de donde le viene el nombre vernáculo, y que parecen tener el efecto de hacerlo parecer una víbora ante los ojos de depredadores cortos de vista, como se muestra en este video:

https://www.rtve.es/play/videos/el-hombre-y-la-tierra/hombre-tierra-engano-del-torcecuello-huron/769098/

En sus viajes migratorios parece ser que se desplaza sobre todo de noche, en solitario o pequeños grupos unidos de manera poco densa. Se ha comprobado que es filopátrico, muy fiel tanto a sus lugares de origen como a sus localidades de invernada.

Foto: José Vicente

Foto: José Vicente

Su plumaje no tiene dimorfismo sexual; si acaso puede ser de tonos un poco más vivos en los machos, pero no lo suficiente como para que la diferencia tenga valor diagnóstico. Los juveniles apenas se distinguen por la textura del plumaje y por el color grisáceo del iris, que es castaño en los adultos, y de color intermedio al año de edad.

Cría de forma monógama, anidando en el interior de agujeros que encuentra ya hechos por los pájaros carpinteros o las podredumbres, ya que él no los puede excavar, en árboles o a veces en construcciones humanas y en cajas nido. Pone los huevos directamente en el fondo sin aportar ningún material de relleno; no sólo eso, sino que retira activamente cualquier material de revestimiento o incluso huevos ya puestos por cualquier otra avecilla a la que haya usurpado el refugio; es más, se documenta que al principio de la temporada de cría retira compulsivamente el material de anidación de todos los agujeros que puede, aunque no los vaya a utilizar, con grave perjuicio de los carboneros, papamoscas, colirrojos o gorriones de la vecindad. Se cree que esto lo hacen sobre todo los machos, para ofrecer a las potenciales parejas abundancia de alternativas para elegir.

Cría generalmente una nidada al año, raramente dos, y la puesta suele ser numerosa, de hasta una docena de huevos, aunque 8 o 9 es un número más normal. Son blancos, como sucede a menudo en las especies que anidan en oquedades, donde el camuflaje es innecesario y la blancura ayuda a que los huevos no sean espachurrados inadvertidamente por los padres. Los dos progenitores participan en la incubación y la ceba de los polluelos. Suele durar la incubación 12 o 14 días, y unas tres semanas la estancia de las crías en el nido.

Foto: José Vicente

 La Lista Roja de la UICN lo cataloga como “preocupación menor”, considera su población mundial como estable y la estima, según revisión de 2025, entre 3.980.000 y 7.600.000 adultos. Se calcula que pueden criar entre 2  y 3 millones en Europa, de los cuales 180.000 en España. El Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial lo acoge, pero sin catalogación de amenaza.

La especie fue descrita por Linneo en 1758, en la X edición del Systema Naturae, con la denominación actual. El nombre del género Jynx no es sino la transcripción al alfabeto latino del nombre que le daban los antiguos griegos.